03 septiembre 2010

Yo no lo haría


Nunca fui demasiado querido por mi carácter. Tampoco lo pretendo. Si bien, nunca me faltaron amigos ni gente alrededor. Lo cual no quiere decir que estuviese acompañado, o al menos que me sintiese acompañado.
Muchas veces he tenido mucha gente alrededor, pero me he sentido solo. Hoy me siento sólo.

Mi carácter es fuerte, duro, agrio. Y eso no gusta. Mi carácter es de esos que poca gente soporta, que poca gente entiende, pero esa poca gente es el motor que me hace vivir. Esa poca gente es aquella en la que descargo todos mis repetos, que merece toda mi atención, y toda mi vida, si fuese necesario. Esa gente que sabe entenderme, que saber comprenderme, y aun así me acepta y me quiere, esa gente lo merece todo. Esa gente que sabe que soy un ser muy imperfecto, lleno de defectos, pero con algunas virtudes y sobre todo algunos valores.

Hace poco hablaba con un conocido de que hoy en día no se aprecian los valores. ¿Qué fue de la amistad? Lo más grande y preciado de esta vida, y no vale nada... La amistad es dura, pero producente, merece la pena. La amistad te ayuda a crecer y a ser mejor persona. La amistad te reprende cuando es necesario, y te alaba cuando es el momento.

Un amigo mío me ha recordado últimamente una frase que ya conocía y que hace tiempo que forma parte de mi "Cuaderno de frases", y es que "No necesito amigos que cambien cuando yo cambio, y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor."

Entiendo a esa gente que no me quiere, que no me comprende, que no acepta mi carácter. Y no les guardo rencor. A veces, me miro, y yo tampoco me querría.

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