08 febrero 2011

En el fondo no importa

Seguro que me equivoco, pero estoy lo bastante aburrido para considerar las más perturbadoras posibilidades. Imagínatelo, me dije, y luego que mira a ver lo que sale:

Pronto descubrí que no te gustaba hacer confidencias. En los meses que salimos juntos, jamás revelaste un secreto ni aludiste a enredos anteriores con otros hombres. Nunca hablabas de tu vida privada, tal era la fuerza de tu silencio. Aunque acabé pidiéndote que me contaras cosas de las que no parecías dispuesta a hablar. Ahora veo que si uno pretende amarte de la forma en que quieres ser amada, es preciso aceptar la línea que has trazado entre ti y las palabras.

Estaba seguro de había alguien en tu vida cuando te conocí –las chicas guapas siempre están con alguien- pero no sabía su nombre ni la hondura de las relaciones que mantenías; era imposible saber si los sentimientos que le profesabas eran lo bastante serios. Muy serios, al final, porque después de los 6 primeros meses, resultó una época tumultuosa para mi, y acabaron mal, diciéndome que solo querías ser mi amiga –yo prefiero no volver a llamarte mas- A través de todas las decepciones de estos meses, sin embargo, de todas las efímeras victorias y las minúsculas efusiones de entusiasmo, a lo largo de todo los altibajos de aquellos encuentros fallidos y desesperados, tu siempre fuiste un ser mágico para mi, un luminoso punto de contacto entre el deseo y el mundo: el impecable amor.

En resumen: No se cuantos meses después del comienzo de tu locura con Txus, aparezco yo. Me enamoro de ti, y pese a tu relación con él, no te resulto del todo indiferente. Te persigo incansablemente, a sabiendas de que hay otro, consciente de que existe un rival anónimo que compite por tu cariño. Durante varios meses vas y vienes entre los dos, incapaz de decidirte. Cuando vacilas, vienes a mí; cuando Txus está, tú no deseas verme. Esas decepciones me hacen sufrir lo indecible, aunque no pierdo la esperanza de que todo se arregle, pero entonces me dices lo de amigos, y doy por hecho que te he perdido para siempre.

Entonces ocurre el desastre y te enteras que estás embarazada. Aplazas el momento de decírmelo hasta que no puedes mas, atormentada, con la sensación de que estás pagando caro tus pecados, pensando que tienes el castigo que te mereces. No estás dispuesta a tener una familia de ese modo. Si hago algo bien en todo esto, es cuando –aunque al principio traté de convencerte de que tuvieses el niño- insisto en que la decisión es tuya.

En fin: Al principio todo iba bien, vivimos una época dorada y de armonía que dura dos meses. Estoy con la chica que quiero, y creo que le gusta mi compañía. Pero al cabo de dos o tres meses empieza a establecerse una pauta de conducta y tú comprendes que estás atrapada en un mecanismo. Me quieres y a la vez no me quieres. Y yo se que debo renunciar a ti, pero soy incapaz de hacerlo. Tu desapareces y reapareces, te alejas y vuelves, y siempre que me llamas yo vuelo a tus brazos. Me amas un segundo, un minuto, un día, y luego vuelven tus dudas y te apartas de nuevo. El mecanismo se pone en marcha y se para, se enciende y se apaga… y yo no tengo acceso al interruptor. No puedo hacer nada para cambiar esa pauta.

Quizás te odies por tener que mentirme, o te asquees contigo misma por llevar una doble vida, al no encontrar valor para romper con txus y contemplar la posibilidad de ser libre. Huyes para estar sola, dándome sustos de muerte, al no aparecer en días.

Piensas en que le debes un gesto de lealtad, y te convences de que tus dudas han quedado atrás. Es un puro acto de fe, y ahora comprendo el valor que te hizo falta para tomar esa resolución. Quieres seguir con él. El episodio conmigo ha terminado
Los cuerpos recuerdan el pasado, y una vez que se empieza a revivir lo que se ha sentido juntos, ya no pueden detenerse. El pasado triunfa sobre el presente, y de momento el futuro ya no existe, y poco a poco vuelves a enamorarte de él. Te abandonas, y ya no encuentras fuerzas para resistirte. Puede que lamentes tu decisión en el momento que caes en el mecanismo, pero si te estás desmoronando necesitas a txus para no caerte en pedazos, vuelves a encontrar la calma con el –en su completa ignorancia se siente absolutamente feliz, ex cornudo que adora a su chica-
Imposible reprochártelo, imposible echar la culpa a ninguno de los dos, pero mientras pasan los días, y yo sigo consumiéndome.

Y aquí estoy yo, presa de los mayores tormentos, ardiendo, consumiendo, desfalleciendo, un hombre atrapado en las redes del amor, habitando los rancios tópicos que pensaba exagerados. Un acontecimiento así carece de explicación: no hay razón objetiva alguna que explique porque nos enamoramos de una persona y no de otra. Eres guapa, atractiva, agradable a la vista (lo que sea) pero mi interés va mas allá que la mera atracción física, de un simple y momentánea pulsión animal. Mirándote a los ojos, y estudiando los contornos de tu cuerpo, de eso es de lo que me enamoré: la sensación de calma que te envolvía. Todo empezó con el placer de verte la cara.
Y nunca me aburro de tocarte, nunca me aburro de pasar las manos por tu cuerpo.

No se si es realidad o ficción, en el fondo no importa.

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