24 noviembre 2011

Polígrafo contra plástico.

Pregunta.- ¿Alberto Contador, se sometió usted a una transfusión sanguínea el 20 de julio de 2010?

Respuesta.- Ni ese día, ni nunca.

P.- Consumió o se administró algún producto dopante durante el Tour de Francia de 2010?

R.- No. Ni en esa carrera ni en ninguna otra.

P.- ¿Se inyectó microdosis de clembuterol antes del último día de descanso del Tour de 2010?

R.- En absoluto.

La máquina de la verdad no delata curvas significativas en la respiración, sudoración y latidos del corazón de Contador. No miente. Así lo certificaron los polígrafos estadounidenses Louis Rovner y John Palmatier en un informe mostrado en la audiencia del TAS. Una prueba tan válida o intrascendente como otra cualquiera. En el juicio presidido por Efraim Barak todo está permitido, desde testimonios de poco peso a planteamientos de hipótesis indemostrables. Eso sí, la vista es un escenario ideal para estrategas.

El inglés Mike Morgan, abogado de Contador, es un zorro. Ha ganado varios casos por defectos de forma. En Lausana ha ratificado sus dotes de jugador escurridizo. Si el lunes sorprendió con la presentación in situ del madrileño en la vista, ayer, en la sala Pierre de Coubertin (nuevo recinto, lejos de los periodistas), ejecutó otro magistral golpe de efecto.

En los juicios del TAS es esencial contrarrestar al rival con argumentos ingeniosos e impactantes. Ayer, en la jornada más dura, los letrados del AMA y la UCI agobiaron a los jueces con un aluvión de datos técnicos sobre controles sanguíneos para sostener la sospecha de que el pinteño se hizo una transfusión el día 20 de julio y que el 21 se administró una dosis de plasma para equilibrar los parámetros de hemoglobina. Para mantener esta teoría se agarran a los elevados niveles de plásticos que aparecieron en la orina, medidos por un método no homologado.

Barak, Haas y Bryne-Sutton escucharon las declaraciones de especialistas, pero su expectación creció cuando intervino el polígrafo Rovner -Palmatier declaró por videoconferencia-, con quien Contador se citó hace unas semanas en EEUU para someterser a la máquina popularizada por Julián Lago. Rovner, que se identificó como Doctor en Psicología, garantizó que el comportamiento de Contador en el test correspondía al de una persona creíble.

Los abogados de la AMA se enfrentan a un enemigo muy sólido, aunque ayer su equipo de asesores reflejaba gestos de cansancio. «Ha sido un día muy arduo. Es difícil aguantar tantos datos científicos durante nueve horas seguidas», apuntaban desde el entorno del ciclista. Y eso que ayer acabaron 60 minutos antes de lo previsto. «Si todo se hacen bien, vamos rápido», dijo Barak. «Estamos contentos, la cosas van bien», exclamó Luis Bardají, del bufete contratado por Contador.

Ayer fue una jornada para el lucimiento de AMA y UCI, con su teoría de los plásticos. Para ellos, Contador se hizo una transfusión, porque en su orina aparecieron restos de plásticos ocho veces superior a lo normal. Eso se debe, según ellos, a que en el organismo se acumularon trazas de la bolsa donde se guardaba la sangre. Se mostraron testimonios e informes, entre otros, de Oliver Rabin (director científico de la AMA), Martín Pliego, (bioestadista) y W. Schanzer (director del laboratorio de Colonia). Por primera vez se utilizará como acusación un método no validado científicamente.

Hoy, declara Contador y los ciclistas Noval y Tiralongo. Reaparece el maldito solomillo.

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