El TomTom XXL podría definirse como un navegador sin ninguna complicación, cumple perfectamente su función y no incluye otro tipo de funciones que se pueden ver en otros modelos, como reproductor de contenidos y tal y tal (como Jesús Gil). Bueno a lo que voy, es un navegador que sirve para guiarte, nada más, claro que, quién pide más?. Es desde luego el dispositivo ideal para gente que no quiera complicarse la vida con funciones que ni siquiera va a utilizar; con unos mapas de fácil manejo y una visión estupenda, con una gran pantalla, hecho que te ayuda a mantener los ojos puestos en la carretera que es dónde tienen que estar, todo está mucho más claro que en un gps normal, todo muy clarito y especificado, aunque te encuentres en una interseción complicada su representación realista hará que resulte imposible que te pierdas.
Básicamente, los arqueólogos -pendientes aún de los resultados de las pruebas de carbono 14 para datar los restos con exactitud- están trabajando sobre dos hipótesis: la de un conflicto bélico o la de una epidemia, lo que explicaría por qué tantos cadáveres fueron enterrados con pocos meses de diferencia. «No se han hallado restos de puntas de saeta ni signos de violencia, no hay fracturas en los huesos, así que es poco probable que fuese por un conflicto bélico. La opción de la epidemia parece más plausible para explicar una mortandad tan importante», explica el arqueólogo. En poco más de tres metros cuadrados se apilaban centenares de huesos prehistóricos. Tras extraerlos uno a uno, la antropóloga de la excavación podrá examinarlos y sacar conclusiones sobre qué tipo de ritual de enterramiento se siguió. «Puede parecer muy caótico, pero los huesos no están demasiado removidos. Se trata de una mortandad nada habitual. No hemos encontrado absolutamente nada de ajuar funerario, salvo algún fragmento de cerámica común», añade. «Prehistoria hay, y mucha. Aunque antes de los años 80 no sabíamos nada y no se encontraba nada...», dice el arqueólogo. Desde la plaza de la Gardunya a la calle del Carme y Sant Pau, pasando por el conservatorio del Liceu (donde se encontró un campamento neolítico) o, incluso, bajo la necrópolis romana de la plaza Vila de Madrid, el triángulo del Raval es una zona rica en asentamientos prehistóricos. Desde que empezaran las obras del AVE, en el corredor de la Sagrera se han localizado restos que van desde la Prehistoria al Rec Comtal del siglo XIX, además de una docena de fosas comunes que corresponden a la segunda mitad del siglo XVII y a principios del XVIII. «Hay restos que cabalcan entre la Guerra dels Segadors y la de Sucesión: se trata de hombres en edad militar, probablemente soldados», informa Pujades.
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