29 diciembre 2011

Los campeones.

Los actuales integrantes de la selección española son herederos de un legado que se personifica en dos nombres propios: José Amengual y Pedro Carbonell, dos de los deportistas con mejor palmarés en nuestro país.

Amengual (Mallorca, 1944) ganó todo lo ganable -14 títulos nacionales en 23 años- y llevó el nombre de España a lo más alto. Fue tres veces campeón del mundo, dos de Europa, al margen de los numerosos títulos conquistados con la selección. Un error médico le condenó a la pesca submarina: "Estuve escayolado seis meses por un tumor benigno en un pierna. Un día mi padre me llevó a otro médico que quedó tan horrorizado que ordenó que me operaran inmediatamente. A raíz de esta operación me quedé con muchas dificultades para andar".

En aquél quirófano nació un nuevo Amengual. "Fui mucho tiempo con muletas. Lo que me convenía era nadar y como vivía a 20 metros del mar y dentro del agua me encontraba bien, me pasaba las horas allí. Luego mi padre me compró unas gafas y unos patos (aletas) y yo me construí un arco y unas flechas para ver si cazaba algún pez. Era un indio en el mar. Me sentía feliz", recuerda Amengual. Se retiró en 1994 tras ser campeón del mundo.

Ahora todo ha cambiado. Mejores trajes, fusiles, sistemas de navegación y, sobre todo, un gran nivel de pescadores en España. "Antes éramos tres los que competíamos con la selección. Íbamos de un evento a otro. Ahora hay muchos más pescadores. Además, nuestro nivel es increíble. España gana y arrasa en cualquier mar".

El testigo de Amengual lo tomó Pedro Carbonell (Mallorca, 1969), tres veces campeón del mundo (1996, 2000 y 2002), cuatro de Europa -nadie posee tantos títulos continentales- y varios entorchados por equipos. La pesca siempre estuvo presente en su casa. Primero por su padre y gran maestro Sebastián Carbonell, y luego por su tío, José Amengual, con quien perfeccionó su técnica. Desde los 18 años siempre se mantuvo en lo más alto, tanto a nivel individual como con los colores de la selección.

Todo gracias a su pasión por el mar, porque la pesca submarina no se practica por dinero: "No es un deporte en el que te hagas rico. Cuando ganas un campeonato no te repercute económicamente como uno de tenis o golf. Lo haces porque te gusta", apunta Carbonell. Este mallorquín ve asegurado el relevo generacional: "Se ha visto en el Europeo con una selección que combina veteranía y juventud, sin perder su poderío a nivel mundial".

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