10 diciembre 2011

Sopa de ajo con estrella.

Dos meses después de que lo hiciera Madrid, Barcelona organizó su Shopping Night de la moda y colapsó el Paseo de Gracia con propuestas todavía más imaginativas que las de la capital. Carmen Ruscalleda repartió más de 100 litros de una exquisita sopa de ajo en la que se apreció que tiene estrella Michelin. Custo Barcelona abrió en un antiguo aparcamiento su Pop up Store, o sea, una de sus tiendas efímeras, que estos días también funcionan en Madrid. Mango repartió palomitas de maíz. Pronovias convirtió a Tamara Falcó en imagen de sus trajes. Tamara, Isabel Preysler y Ana Boyer inauguraron ayer viernes la nueva tienda de Porcelanosa en Oviedo. Isabel comparte trono con sus hijas, pero Preysler no hay más que una.

Estos días los showrooms de las firmas de moda invitan a copa navideña mientras dan a conocer lo que se llevará el año que viene. En Pedro del Hierro, María León, relaciones públicas de la casa, hablaba de su boda en primavera con el escultor Juan Garaizábal Marsans, primo de los Fuster amigos del príncipe Felipe, un artista muy cotizado que estuvo casado con Claudia Stilianópoulos Ridruejo. Y la estilista de ¡Hola!, María Palacios, señora de Alessandro Lequio, contaba su ilusión por tener un hijo: «Lo estamos intentando».

En el showroom de Gottex, las invitadas admiraron un modelo de bañador para mujeres que han sufrido una mastectomía. Y en el taller de Eduardo Ladrón de Guevara, Luisa Fernanda Rudi se probaba un traje de costura, seguramente para la boda de Aznar junior la próxima semana, cumbre triunfal de cúpulas pasadas y presentes del PP con la excepción de Francisco Álvarez Cascos y su mujer María Porto. María tiene otras satisfacciones como el éxito del Espacio de las Artes de El Corte Inglés de Castellana, que ella dirige desde hace una semana, después de una inauguración abarrotada de artistas, empresarios y socialites diversas. «Fue bonito y divertido y vinieron desde Gordillo a Mikel Navarro, o el galerista Pepe Cobo. Soledad Lorenzo no pudo estar y me mandó un mensaje precioso. La verdad es que la fiesta fue espectacular. En los años que estuve en la galería Marlborough nunca tuvimos un vernissage igual. Porque el ambiente de esta fiesta me recordaba a los de Nueva York, muy como de Truman Capote, con una mezcla de gente increíble, que es lo mejor». La fórmula perfecta para acercar el arte a los clientes de los grandes almacenes.

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