13 febrero 2012

Las vacas sagradas no lo son tanto

Johan Cruyff era un tipo de lo más ocurrente. Y con muy mal perder. En octubre de 1993, y después de tirar una ventaja de tres goles para acabar perdiendo en el Calderón ante el Atlético (4-3), al Flaco no le importó señalar a los pesos pesados de su equipo. Eso sí, utilizando una fórmula que ha pasado a la historia de la jerga futbolística. Habló el holandés de «vacas sagradas», aquellos jugadores que «cobran mucho, son muy reconocidos y están obligados a dar el callo». Futbolistas de referencia cuyo rendimiento marcan el devenir de una temporada. Pep Guardiola nunca utilizará estos términos en público, aunque es el primero que está pagando los problemas de una columna vertebral que había permitido al Barcelona conquistar las últimas tres Ligas y a la que el técnico azulgrana ha decidido excluir de la batalla con el Real Madrid con la esperanza de que recuperen su protagonismo en la Champions. 

Claudicar en Pamplona sin siete campeones del Mundo 

Guardiola decidió jugar en Pamplona los minutos más importantes que ha deparado la presente Liga sin siete de sus campeones del Mundo. A dos de ellos, los renqueantes Xavi e Iniesta, optó por reservarlos para el partido de Leverkusen en una decisión que puede marcar toda una campaña; a Puyol, Piqué y Pedro no tuvo más remedio que sacarlos del campo ante su deficiente partido; mientras que Busquets y Villa (la ausencia del asturiano está pesando más de lo que muchos auguraban) quedaron en la enfermería. El técnico azulgrana, que confesó el sábado que el campeonato liguero ha dejado de ser objetivo prioritario, usará la Liga como plataforma de lanzamiento de unos jóvenes que deben reinventar el modelo. No hay otra. 

Cuando Cuenca y Tello dejan en evidencia a Messi 

Cuentan que lo primero que hace Pep Guardiola cuando llega a los entrenamientos es preguntar cómo se ha levantado Messi. Que Leo sonría ha sido siempre objetivo prioritario para un Guardiola que ha cimentado su obra de gobierno en Messi. El equipo se formula a partir de las necesidades del argentino, tanto tácticas como emocionales. Nunca al revés. Para evitar que Messi se enfade o se vuelva loco en su mundo interior, Guardiola lo mima de la única forma posible, haciéndole jugar siempre, haga frío o calor, juegue mejor o peor, se implique más o menos. Pero Messi, en una tarde en la que tenía que haber luchado por el protagonismo que se le debe demandar al mejor futbolista del planeta, permitió que fueran Cuenca y Tello quienes más lucharan por la remontada. Leo es feliz al amparo de una hinchada que le idolatra, pero obsesivo e incluso pasivo en escenarios que le resultan desagradables (sólo ha marcado en dos partidos fuera de casa este curso, un gol en San Mamés y tres en La Rosaleda). 

El orden de prioridades de un Piqué en caída libre 

Pocos eran los que apostaban por Gerard Piqué cuando Guardiola decidió otorgarle el liderazgo de la defensa hace cuatro temporadas. El Manchester lo dejó escapar, y el técnico azulgrana logró convertir a un chico con fama de disperso en uno de los mejores centrales del mundo. Piqué, metáfora del éxito juvenil, guapo, deportista, modelo ocasional y novio de folclórica, ha visto cómo su rendimiento ha caído peligrosamente esta temporada. El cuerpo técnico ya le ha puesto sobre aviso, pero poco ayudan los tres goles marcados por Osasuna, en los que el defensa quedó retratado de mala manera. Por si acaso, Guardiola ya ha reclutado a otro canterano, Marc Bartra. Todo estímulo debe ser poco para que Piqué vuelva a establecer el orden de prioridades idóneo en su vida. 

Entre Pedro e Iniesta, un gol en toda la temporada 

En la pasada Liga, el canario y el manchego marcaron entre los dos 21 goles (13 el primero, ocho el segundo). Este curso, Pedro suma un tanto e Iniesta ninguno. Incluso Tello y Cuenca, dos goles cada uno, han superado a dos futbolistas que están pagando como nadie su decaída física.

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