19 marzo 2012

Esperando la sentencia

José Antonio Salcedo, jugador blanquivioleta, ha llevado al Real Valladolid a los tribunales por lo que considera una vulneración de sus derechos laborales. En el juicio, celebrado el pasado 21 de febrero y pendiente de sentencia, el jugador reclamó el pago de 270.000 E, correspondientes a las fichas de esta temporada (130.000) y la próxima (140.000), al tiempo que solicitaba la resolución de su contrato.

La argumentación jurídica del abogado del futbolista se apoyaba en la imposibilidad de ejercer su derecho a un puesto de trabajo, ya que no ha sido inscrito en la Liga de Fútbol Profesional, al exceder el número de jugadores en plantilla el de fichas disponibles, que es de 25. La otra base de su petición era que el retraso en el pago de las nóminas mensuales le facultaba a abandonar la entidad.

Salcedo declinó ayer amablemente realizar valoraciones sobre el juicio y la decisión de acudir a la justicia ordinaria. «Prefiero que los comentarios sobre este tema los haga mi representante. Es mejor que yo no hable de esto», indicó el portero.

Su agente, Vicente Forés, fue igual de correcto pero escasamente explícito. «Solo soy su representante. Hasta que no hable con el abogado no puedo decir nada. Solo sé que se celebró el juicio. No puedo aportar más datos porque he estado fuera de España».

La otra parte es más locuaz. El presidente blanquivioleta Carlos Suárez explica su versión de los hechos. «No estamos de acuerdo con la petición del jugador. En verano le dimos la oportunidad de abandonar el club, pagándole una compensación, o bien de tener ficha con el segundo equipo. Pero no aceptó».

Este punto es importante, ya que contractualmente Salcedo debía pertenecer al primer equipo desde esta temporada. Cuando fue fichado, en invierno de la 09-10, Roberto Olabe, entonces director deportivo blanquivioleta, le hizo un contrato muy positivo para el jugador, ya que había más clubes de élite vivamente interesados en ficharlo.

Salcedo firmó por tres temporadas y media. El contrato contemplaba que en la primera y segunda pertenecería al filial y cobraría 30.000 y 50.000 E, respectivamente, pero que en la tercera y cuarta daría el salto al conjunto profesional, percibiendo las cantidades antes comentadas.

El arquero no cumplió durante su primer bienio en Zorrilla las expectativas que había levantado, según los responsables deportivos del club. Pero esto no fue lo que le apartó del primer equipo, indica el presidente Suárez.

«Pese a su negativa a marcharse pensábamos inscribirlo. El problema que se nos planteó fue que en verano no salieron todos los jugadores que queríamos, ya que el mercado está como está, y nos encontramos con más futbolistas que fichas», explica.

«Dado que teníamos este problema -prosigue- hicimos lo que dicta la lógica. Jaime y Dani eran los dos primeros porteros para los responsables deportivos. Y el tercero, históricamente, interviene poco o nada durante una temporada y suele tener ficha del filial. Era mucho más consecuente utilizar esa ficha para un jugador de campo, donde hay más entradas y salidas de futbolistas durante el año. Y aun así se ha quedado también fuera Matabuena, que no ha dado ni un solo problema durante la temporada, sino todo lo contrario. Por lo tanto queda probado que no hemos actuado de mala fe con él».

El dirigente recalca que no se trata de un caso de persecución ni mobbing. «Cualquiera que haya ido a ver los entrenamientos del equipo desde julio se habrá podido dar cuenta de que el trato que recibe de los técnicos y demás personal del club es escrupulosamente igual que el del resto de la plantilla. No se ha hecho absolutamente ninguna distinción en la faceta humana. Trabaja como los demás y recibe los mismos cuidados».

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