05 marzo 2012

Siendo perseguido

Quien le iba a decir a Gerard Piqué que sería motivo de polémica por dar el cante. Precisamente él, pareja de una de esas estrellas musicales que se escuchan sí o sí de forma inmisericorde, guste o no. El defensa del Barcelona no ha entonado la nota adecuada esta temporada. Sobre todo cuando, el pasado sábado, fue expulsado por Velasco Carballo. Al central le dio por explicar los motivos que le llevaron a ver la tarjeta roja ante el Sporting. Dejó entender que la decisión fue «premeditada» y que se basó en una crítica por un penalti no señalado. El problema es que el Comité Técnico de Árbitros quiere dar ejemplo y la opinión del azulgrana, si bien válida, podría servir para acongojar al resto de sus colegas de profesión. Algo así como que si uno habla más de la cuenta, está perdido. 

No en balde, el presidente del Comité Técnico de Árbitros, Victoriano Sánchez Arminio, anunció ayer en RNE que su organismo pedirá una sanción para Piqué por sus incendiarias declaraciones. El central venía a decir que el colegiado se percató de que criticaba una de sus decisiones rumbo al vestuario. «Se la ha guardado», confesó el defensa. Luego, en su primera acción tras el descanso, Piqué tumbó a De las Cuevas y fue expulsado. «No es ni falta, ni amarilla. Ha hecho de esto un duelo personal», afirmó tras el encuentro. 

«Un deportista debe tener respeto por el otro. Sus palabras afectan al estamento arbitral y lógicamente lo denunciaremos», confesó Sánchez Arminio, que sabe perfectamente de qué va el asunto. No en vano, su comité buscó la sanción de José Mourinho y Pep Guardiola por criticar ambos a los colegiados. 

Resulta curioso este hecho porque Guardiola fue acusado por decir que Clos Gómez y su asistente «mentían» hace tiempo. Desde entonces, el entrenador azulgrana es más comedido. Tanto, que contradijo a Piqué tras las declaraciones de su jugador al instante de realizarlas. 

No es la primera vez que Guardiola deja desamparado a Piqué. Da la impresión de que parece estar castigando al defensa, protagonista de una campaña irregular. Hace poco, el defensa dijo que la Liga se le haría «muy larga» al Real Madrid. Acto seguido, su técnico replicó lo contrario. Las fricciones eran evidentes. No así un poco antes, cuando Piqué protagonizó otra polémica al forzar, de forma un tanto patética, la quinta tarjeta amarilla para poder jugar el clásico ante el Real Madrid. En aquella ocasión, se escapó de una sanción. 

El único apoyo de Piqué, quien sabe si directo o indirecto, fue del portavoz del Barcelona, Toni Freixa. Y vía twitter: «Ya hemos encontrado otra cosita... ¡Muy bien! ¡Qué escándalo! Fenomenal trabajo de estos grandes profesionales...», escribió anoche combinando castellano con catalán en el original. 

La última vez que Guardiola quiso dar ejemplo con Piqué fue sentándolo en el Bay Arena ante el Bayer Leverkusen en la Champions League. Apestaba a represalia por bajo rendimiento. Ahora son los árbitros quienes desean darle un escarmiento.

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