23 septiembre 2012

Hay ciudades en las que nunca te aburres

El sonríe entre dientes, y ella le increpa: «No te rías, que vengo por ti y no sé si el próximo año...». Y es que Juanjo es de los que se dejan la piel defendiendo el modelo Benidorm. «Si conoces esto a fondo, todo lo demás te parece aburrido.

El año pasado estuvimos por la costa de Huelva y apenas salimos de casa. A mí me encanta esto de pasear por la playa y ver gente y más gente...». Pero no es bronce todo lo que reluce. Entre tanto cuerpo lustroso y tanta carne caída desfilan como espectros los cuerpos tatuados de los turistas ingleses. 

Para unos, la plaga. Para otros, la salvación. Tim Robson es un joven camarero de Manchester, corpulento, de bigotes rojizos y con algunos kilos de más. En Benidorm descubrió «el sol y el amor», hace tres años. El corazón que lleva en el brazo se lo hizo en homenaje a la chica que conoció aquí, una tal Anna, danesa para más señas. Ahora repite porque lo echaba de menos, aunque le cueste prácticamente el doble: unas 45.000 pesetas por dos semanas. «Esto ha perdido ambiente por la noche, pero también tiene sus ventajas. 

Hay menos ingleses y tienes más campo libre. Fíjate en la playa, cuántas chicas estupendas. Dime tú en qué otro sitio de Europa encuentro yo este panorama». A Vicky, natural de Vitoria, no parece molestarle la proximidad de un moscardón de la talla de Tim. A juzgar por el color rojizo de sus pechos, Vicky pertenece a las última generación del top less: «Llegué hace unos días y me siento en la gloria con tanto sol. Allá en el norte nunca sabes si saldrá. Y aquí, pues mira, vas a tu aire y tan fresca. Y por la noche no te digo... Si no ligas es porque no quieres». (Lo dice nuestro amigo, el que tanto sabe de Benidorm: «Aquí ligan hasta las familias. Ya sabes, que si toma Coca-Cola, que si un poco de tortilla, que si quedamos todos junios esta noche»).

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