07 octubre 2012

Desde otra óptica

Hizo falta trabajar mucho, pero demostramos que se puede lograr. Solucionamos el problema de la profundidad de campo a fuerza de llevar a cabo pruebas y experiementos en la fase de preproducción. Edificamos nuestro sistema de «realidad visual» sobre el dato archisabido de que las lentes de menor longitud focal se caracterizan por tener una profundidad comparativamente mayor y al diafragmar una lente se consigue aumentar la profundidad aún más. 

En Hollywood, la tendencia ha sido la de diafragmar hata f3.5 alguna vez al rodar interiores. Más frecuentemente, la apertura de trabajo oscila entre f2.3 y f3.2 El uso de la apertura f3.5 sigue siendo lo suficientemente poco común como para dar qué hablar en la capital del cine. Sin embargo, cualquier profesional o aficionado que haya empleado lentes de foco corto sabe que el aumento de profundidad que se consigue al diafragmar desde f2,3 a f3,5 puede dar resultados notablemente distintos.


Nosotros, sin embargo, queríamos diafragmar muchísimo más. Experimentando con películas de alta velocidad, descubrimos que era posible reducir de manera apreciable la apertura de la lente, pero todavía nos resultaba poco para lo que pretendíamos. Eso suponía que teníamos que conseguir un nivel de iluminación mayor. Y como ya estábamos violando la tradición hollywoodense utilizando decorados con techo, no pudimos incrementar la iluminación mediante luces adicionales montadas sobre grúas o colocadas por encima de la escena.

El sistema de revestimiento óptico de Vard, el Opticoating, desarrollado en el Instituto de Tecnología de California, resultó ser uno de los factores que nos permitieron solucionar finalmente nuestros problemas de iluminación. El revestimiento óptico, que es, en esencia, un método para el tratamiento de la superficie de las lentes, elimina la refracción, permitiendo que la luz penetre en lugar de dispersarse y aumentando con ello hasta en un punto la velocidad de la lente. Nuestras lentes revestidas nos permitieron también rodar directamente luces sin los desastrosos resultados que suelen producirse. Otra ayuda para la solución de nuestro problema de pequeña apertura fue la lámpara lateral de doble arco, desarrollada para trabajar en Tecnicolor. Comenzamos a utilizar esas lámparas antes de dar con el uso de la película de alta velocidad, que posteriormente elegimos.

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