02 octubre 2012

Existen amores necesarios

Hay que añadir al «amor necesario» el «amor contingente». Es decir, Bost, Olga y Wanda Kosakievich, Louise Védrine, Nathalie Sorokine, Toulouse y algunos más. Primero Bost, antiguo alumno de Sartre y amante del Castor a partir de una caminata por los Alpes. A continuación, Olga, llamada Kos, antigua alumna del Castor, pasión desgraciada de Sartre, elemento del trío que Simone de Beauvoir transpone ese invierno al escribir La invitada. Junto a ella, Wanda, hermana de Olga y amante de Sartre. 
Las dos hermanas viven en el mismo hotel que el Castor, en la calle Vavin. Contagio triangular: Bost va y viene del Castor a Olga (con quien se casará después de la guerra). A eso obedece el que, el 22 de febrero de 1940, la cita sea en el Long Bar y no en el Dóme.

Bost está de permiso desde el 16, ha pasado los tres primeros días a escondidas con el Castor y sus encuentros son clandestinos. Otro personaje es el de Louise Védrine, antigua alumna de Simone de Beauvoir, quien la presenta, en una nota de las Cartas al Castor, como una amante efímera de Sartre; la guerra habría destruido ese vínculo, al haberla enviado sus padres al extranjero. Error. Está en París, se producen ásperos altercados pasionales entre ella y el Castor en relación con Sartre, alternando con noches libertinas. Está también la Sorokine (antigua alumna también): enamorada del Castor, celosa de la Védrine y de Olga. Eso complica la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Etiquetas