03 julio 2013

Un futuro para dos

¿Qué salidas tiene Rodríguez de la Borbolla cuando en el mes de junio se cumpla su destino?. Muchos le ven en un cargo institucional del Estado bajo la amplia capa de 1992, otros le ven en la alcaldía de Sevilla o aspirando a la alcaldía de Sevilla, tras sacrificar Alfonso Guerra a uno de sus incondicionales, como es el actual munícipe: Manuel del Valle. 

El mismo ha decidido labrarse su propia salida durante este tiempo, sin agobios, despacio como siempre ha hecho las cosas. Una frase de Nixon le sirve, dicen sus más fieles, como lema para el futuro: «Las derrotas no importan, a menos que uno se rinda». Y él nunca se ha rendido. Eso le viene de estirpe, que para eso su bisabuelo ya hacia política en el reinado de Alfonso XII, con la misma constancia oculta detrás de un enorme bigote. Manuel Chaves llega con todas las bendiciones y se perfila como el próximo presidente de la Junta y del partido en Andalucía. 

Ya no tiene sentido la división de poderes y no tiene sentido la continuidad de estatua de un hombre como Leocadio Marín. La unidad de poderes es inevitable, lo mismo que la sumisión de los guerristas al nuevo hombre fuerte. Tal vez encuentren que no hay mejor o peor cuña que la de la misma madera, y que la medicina del ministro de Trabajo puede purgar más de un estómago. El 24 de junio pertenece ya al futuro del nuevo candidato, para el que todas las manos que le ayuden siempre serán pocas.

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