20 septiembre 2013

Recuerdos de la infancia

Las chinelas, su piel tan fina surcada por una multitud de arrugas débiles y tenaces como nervios a la altura del empeine, eran siempre de color azul celeste, y culminaban en una suave barrera de pequeñas plumas teñidas a juego que se agitaban y retorcían sobre sí mismas a la menor corriente de aire, asemejándose en su blando temblor a los gelatinosos tentáculos sobre los que apenas llegan a moverse los monstruos ciegos, transparentes, de los abismos. 

Pero cuando era niño le gustaban. Muchas veces se tiraba al suelo para rodear con los brazos los tobillos de su madre y acercar la mejilla a sus pies. Entonces movía la cabeza lentamente y disfrutaba de la tenue caricia que dibujaba aquella pluma casi invisible cuando se decidía a resbalar sobre su piel. Sonreía, y recibía una sonrisa a cambio. 

Ella, cómplice en aquel juego inocente que su marido desaprobaba con energía, iba recogiendo luego las plumas que se desprendían a su paso y las guardaba para él, para compensarle quizás dela previsible extinción del pequeño placer que compartían, consciente ya de que en poco tiempo sólo quedaría el recuerdo de las plumas sobre una sucia franja desmochada, la degradada frontera entre su piel y esa piel tan fina y arrugada, teñida de azul celeste, hasta que el cambio de estación se encarnara en pretexto suficiente para estrenar otro par, siempre el mismo modelo.

Entonces se sentaba en un sillón y embutía sus pies levemente hinchados en el que había resultado ser el único lujo a su alcance de entre todos aquellos con los que soñara de soltera, y antes de haber llegado a dar siquiera un solo paso, le llamaba para ofrecerle una nueva fiesta de plumas y caricias.Las chinelas de su madre, sus tobillos siempre al aire sobre los tacones que, según afirmaba con convicción, eran indispensables para parecer arreglada,atractiva incluso, hasta en los peores momentos de la jornada doméstica, leprecedían por la estrecha escalera dela azotea, iluminando para él los aterradores tramos que jamás habría sido capaz de coronar solo. 

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