09 abril 2014

Amaya Arzuaga la reina de la pasarela

La antigua Cibeles se celebra este año con el amparo de Mercedes Benz, que le da así la categoría de las grandes pasarelas internacionales. Un gol que le encaja Madrid a Barcelona, aunque en el campo real los del Barça son imbatibles. Pero el ascenso de nivel no se ha traducido en creatividad ni en las celebridades que ocupan las primeras filas. 

A la gente bien que viste moda cara se la vio en desfiles ajenos al recinto de Ifema. El de Jorge Acuña se celebró en el Museo del Traje, y el de Alvarno en la residencia del embajador de Francia. Arnaud Maillard, del dúo Alvarno es francés y el embajador Bruno Delaye es quien mejor promociona su país y su cultura, algo que se echa de menos en las embajadas de España por el mundo.

Con algunas excepciones, este año, Amaya Arzuaga ofrece una muestra de la colección internacional que hace para Francia en nuestra embajada de la rue George V. Chencho Arias, en su etapa de embajador en ONU en Nueva York también abría las puertas de su residencia a la moda española y el cónsul en Nueva York, Villalonga, hizo un homenaje a Custo Barcelona en su casa de Manhattan.

No todo en la pasarela fue más de lo mismo. Hubo algunas alegrías, proporcionadas por ejemplo por Agatha Ruiz de la Prada, cada día con mejores telas, mejores acabados y más cercanía con la calle. O Andrés Sardá. Su colección celebrando el 50 aniversario de la firma fue un prodigio de presentación, calidad y buen gusto. Sardá, retirado con un Alzheimer todavía llevadero y rodeado de amor y atenciones, hubiera merecido el mismo homenaje que Cibeles le hizo a Elio Berhanyer.

Lo mejor, el ambiente festivo paralelo a los desfiles. En el de Alvarno, Ana Botella se estrenaba como alcaldesa de Madrid y admiraba los bolsos de cocodrilo de las modelos, diseñados por su nuera Mónica Abascal, junto a su hermana, que firman como Vega Cárcer. En la fiesta de Yo Dona, Miranda Makaroff, la DJ de moda, pinchaba para Mario Vaquerizo o Álvaro de Marichalar y Ekaterina, de vuelta a Madrid, que viven en Moscú.

Las joyas de Aristocrazy cerraron el calendario estelar de la pasarela con fiesta posterior en Lucy Bombón, el sitio de moda, donde invitaron hasta a Naty Abascal, que se prodiga poco en las fiestas de Madrid.

Días antes, Barcelona había cerrado su semana de moda con fiestas igualmente potentes. Mango en un Museo del barrio Gótico y la feria urbana, The Brandery, en lo que fue el burdel más famoso de la cuidad, hoy Cabaré Berlín. Cueros, látigos y mucho humor. Es lo que toca.

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