25 septiembre 2014

A Toni Cantó le encanta ir dando la nota

Siempre que que asisto a mítines o convenciones políticas me suelo fijar mucho en el aspecto, en el "look", de los asistentes. Y de ahí suelo extraer a veces conclusiones. Como ya son muchos años confieso que me entrego a estas prácticas de frivolidad (relativa) por aburrimiento: porque en los actos políticos, sean del partido que sean, todo suele resultar bastante previsible: sintaxis estereotipada; retórica hueca. Escaso o nulo margen para la espontaneidad. Aplausos prefabricados, inducidos por la clac .Desde que la mayoría de los políticos se dejan adiestrar por expertos en "coach"esto ya no es ni sombra de lo que era.

Con estos recelos me dejé caer la otra tarde en un acto protagonizado por Rosa Díez y Toni Cantó en Alicante, en una sala del Museo Arqueológico. UpyD plantea otro formato: discursos/coloquio. Se busca calidez y diálogo, aunque la mayor parte del público era afín (seguro que el PP y el PSOE enviaron tiburones-espías; sí, segurísimo). Un profesor alicantino le espetó a Toni Cantó, en tono afable, lo mucho que le costaba defenderle ante sus colegas de instituto cada vez que soltaba alguna perla polémica en el "twiter".Cantó defendió su derecho a meter la pata y Díez remató: "Nosotros no nos movemos a golpe de asesores de imagen". Bien. Asumen, de momento, que son los "raros" de la película. Del "establishment".

El paisaje. Cantó de negro existencialista. Moderno. A juego consigo mismo. Antes de lo de la política, yo siempre le he tenido un respeto: por su papelón en Las Comedias Bárbaras haciendo de "Cara de Plata" y en versión de José Carlos Plaza. Público masculino: heterogéneo, en edad y en "look". Comerciales, autónomos en general, empleados de banca, profesores progres, papás preocupados por la Ley de la Custodia Compartida, y chavales "indi". Fernando Llopis, neutro. Romain Muzzati: más neutro.

Público femenino: da más juego. Una destacada minoría con apariencia muy/muy "pepera": listas para seducir y triunfar, dentro de un orden. Otra minoría, destacada también: aspecto casual, "pija-progre", con calculada y premeditada modernidad (en el PP ahora se gasta mucho eso). La media: normalidad absoluta; podrían ser público del PP o del PSOE, o incluso del 15-M. (una estudiante de Enfermería, militante de UPyD, preguntando por la reforma de la Ley del Aborto). Mucha universitaria (menos universitarios). Y la más universitaria de todas: Marta Martín, catedrática de Comunicación de la UA. Martín es un "look" en sí misma: tarde o temprano repararán en ella.

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