01 octubre 2015

La invasión de aves exóticas

Enrique Marcos Sánchez es aficionado a los pájaros desde niño. Hasta ahí su historia es una más, especialmente porque nació y vive en un pueblo, donde buscar nidos es un juego infantil como otro cualquiera. Pero esa afición ha ido mucho más lejos en su caso y se ve en el patio de su casa, en Fresno el Viejo. 

En él conviven ocas, patos de varios los tipos (criollo, mudo, mandarín, corredor indio, carolina o colorado), ninfas, periquitos gigantes, agapornis, colines, rosellas, faisanes, perdices, palomas, tórtolas, gallinas de Guinea... Su variado y colorido zoo doméstico comenzó a crecer en 1999. Hoy cuenta con más de 30 especies y un centenar largo de ejemplares. Se le quedaba pequeño.

Profesional del mundo de la banca, desde 2008 le daba vueltas a una idea y el pasado año decidió cumplir un sueño: Construir un zoo de verdad, en una era propiedad de su familia al lado del núcleo urbano de Fresno el Viejo. En diciembre comenzó las obras y, solo a falta del último permiso de Medio Ambiente, espera que antes del verano pueda estar abierto al público bajo el nombre de La Era de las Aves.

El parque se dividirá en dos zonas bien diferenciadas, en torno a una imitación de palomar y a un pequeño lago artificial para las especies acuáticas. Alrededor de esos dos elementos surgirá todo un complejo de 'habitaciones' de unos 9 metros cuadrados con nidos, pequeñas cuadras, salas de incubación, voladeros para el esparcimiento de sus 'inquilinos' y zona para correr destinada a las especies que no vuelan. Con una superficie total de unos 3.800 metros cuadrados, constituirá todo un oasis de especies exóticas en medio de la llanura castellana. A ninguno de los ejemplares se les privará de la libertad de su hábitat natural, ya que procederán siempre de criaderos. El mismo parque zoológico se dedicará también a la cría de pájaros.

Con especial cuidado se ha estudiado la orientación de las jaulas, evitando el norte para garantizar la supervivencia de especies propias de climas cálidos, aunque la experiencia de este aficionado a las aves, socio de la asociación especializada Aviornis, le dice que «se adaptarán sin problemas». Como complemento al argumento principal del núcleo zoológico, también prevé incluir algún mamífero y un gran acuario con peces.

Enrique Marcos Sánchez reconoce que su proyecto tiene algo de «locura» y entraña riesgos. ¿La inversión necesaria para llevarlo adelante?... Prefiere guardar silencio. «Mi mujer dice que tengo la cabeza llena de pájaros», dice ante el asentimiento de la aludida.

No ha recurrido a las subvenciones, para no tener que modificar ni un ápice ni el proyecto ni el ritmo para desarrollarlo, aunque sí ha contado en todo momento con el respaldo del Ayuntamiento.

La idea pensada y repensada ya ha empezado a cobrar forma. Ni un detalle queda en el aire. Contará con pajarería en la que otros aficionado como él puedan adquirir ejemplares, piensos o jaulas. También salas a modo de observatorio del proceso de incubación y nacimiento de las aves.

A Enrique Marcos no se le escapa que el contenido de La Era de las Aves será especialmente apreciado por los niños y no le cuesta imaginar a los pequeños fascinados al ver a los pájaros romper el cascarón. Así, pretende buscar las actividades extraescolares de los colegios a sus potenciales visitantes, consciente de que en la Comunidad no existe nada similar.

El zoo encontrará, además, un complemento en un aula de la naturaleza que prepara el Ayuntamiento en un palomar cercano y que se centrará en aves propias de la zona, entre las que se cuenta la avutarda. Los ejemplares disecados de este proyecto municipal tendrá el contrapunto de la vida que encerrará La Era de las Aves. La intención compartida por los responsables municipales y Enrique Marcos es promover una entrada conjunta a ambos centros, así como a la colección de aperos de labranza que exhibe el Museo de Antaño y Hogaño de Fresno.

Se persigue así sumar reclamos para la visita a una localidad apartada de los circuitos turísticos habituales de la provincia. A una hora de viaje desde la capital vallisoletana, Fresno el Viejo se encuentra próximo a los límites provinciales de Salamanca y Ávila. Con poco más de 1.000 habitantes en su padrón, este mismo fin de semana reabrió la Casa Rural, que se suma así a los otros empeños por revitalizar el pueblo. Todos contribuyen también a la creación de algún puesto de trabajo y a fijar población en un entorno que no lo tiene fácil.

El proyecto se construye ya en torno a un palomar y un lago artificial.

El parque se complementará con el aula de naturaleza de iniciativa municipal.

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