02 marzo 2016

Paula Vázquez, bella, alta, rubia y cortita

Esta gallega exuberante, bella, alta y rubia es, en efecto, apolítica, o sea, que no sabe dónde tiene la mano derecha y dónde la mano izquierda, y le parece que los okupas tienen mucha jeta, que a los pobres les tienen que poner camas las ONG y que las putas tendrían que ir a un gabinete de Médicos sin Fronteras. Pero es muy cariñosa, tiene los cabellos de oro y se sabe Negra sombra. ¡Apolítica!

Ninguna mujer debería ser apolítica: por muy reaccionario que fuera el credo que abrazara, nunca lo sería tanto como la deriva vital e ideológica de la mujer indiferente, opaca a la luz que recibe y que debería traspasarla impávida ante el porqué de las cosas y sus remedios. Currante, obstinada, cordial, ambiciosa... Qué pena todo ese caudal perdido para la causa de la realidad, y quién sabe si ganado para la espectral factoría de cualquier Hollywood.

Supongo que usted querrá, como mujer de apariencia hermosa, que la aprecien por sus cualidades morales e intelectuales. ¿No es así?

Bueno, no, nunca me he empeñado mucho en eso. Pero cuando hay que demostrar cosas, da lo mismo que seas mona o no. Si no demuestras que eres una profesional, no vas a ninguna parte, aunque midas 1,80 metros y tengas 90-60-90. Cuando yo comencé como azafata del 1,2,3... bailaba, cantaba, iba un poco cortita...

Ya, pero no me refería a las cualidades profesionales, sino a las espirituales, o sea, a su condición íntima.

Ah, claro, yo me refería a mi trabajo, pero como persona soy muy transparente, muy normal, aunque a muchos les cueste entender eso de alguien que ven en la tele.

En suma: ¿se aprecia en usted lo que es o sólo lo que parece?

Creo que me sé rodear de buena gente, que me aprecia por lo que soy, pero, bueno, de todo hay: los que se te acercan porque eres popular y los buitres, pero una sabe espantarlos.

¿Tiene vocación de célibe o de casada?

Creo que de célibe, ja, ja, totalmente. Soy una persona muy independiente y a veces me asombra que haya gente que se plantea su futuro dependiendo de la pareja que tenga al lado. Yo pienso luchar lo que haga falta para hacer cine, y si llego a Hollywood, mejor que mejor, sin cuestionarme si mi pareja está en Madrid o qué.

O sea, que antepone su trabajo a todo.

Es que mi trabajo es mi vida, es lo que me ha hecho ser lo que soy. Mi trabajo me forma y me hace feliz, e iré hacia donde él me lleve.

Pero eso, en principio muy puesto en razón, tiene sus ribetes de huida.

Todo lo contrario; lo que hago es aproximarme al estrellato, a lo que quiero, que es hacer cine. No suelo huir: he dado muchas vueltas, he vivido en muchos sitios, pero nunca abandono nada, estoy de constantes puentes aéreos en mi vida.

¿Qué opinión le merece el movimiento okupa?

Bueno, es un poco delicado... Unos okupas se metieron en una casa de mis padres, estuvieron muchos años y la ley los protegía, no lo entiendo. ¿Qué es eso de que la gente se meta en un sitio que no es suyo porque no tenga dinero? Me parece que se deberían integrar un poquito más en la sociedad, porque si tienen dos manos pueden trabajar y pagar un alquiler.

Pero, mujer, los okupas tienden a ocupar casas y edificios vacíos, abandonados, sin uso, con la escasez y la carestía...

Bueno, pero esos edificios tienen un propietario, y seguro que los okupas no reivindican esos derechos cuando se compran una moto y se la roba alguien que dice que le hace falta. No me parece justo que la gente, por el hecho de decir «ahora no trabajo», se vaya a vivir en plan bohemio.

Paula, hija, hay ocho millones de españoles que viven bajo el umbral de la pobreza, casi tres millones de ciudadanos sin empleo, marginación...

Ya, bueno, pero los okupas que yo he visto son niños con carrera. Y sí, hay pobreza, pero para eso están las ONG que los ayudan, que les ponen camas...

Y de la legalización de la droga, ¿qué opina?

¡Qué miedo, Dios mío! A lo mejor provocaría menos enfermedades, pero me parece que fomentaría su consumo, porque la gente que quiera probarla lo tendría facilísimo.

¿Cree que hay alguien que no sepa dónde y cómo conseguir droga?

Muchos jóvenes... Hombre, también tendría sus ventajas, como lo de que hubiera para las prostitutas un gabinete de Médicos sin Fronteras para ayudarlas.

Fue modelo antes que presentadora de televisión. ¿Pasó mucha hambre? Con las dietas, me refiero.

Oh, sí, son dietas estrictas, en la edad del desarrollo, y te desmayas por la calle...

Muchas niñas que no quieren ser modelos caen igualmente en ese autocastigo del hambre.

Pero tienen un estereotipo de mujer ideal; a los chicos les gusta Pamela Anderson.

¿Y es anoréxica Pamela Anderson? Será por algunas partes.

Que tiene muchos globos y mucha silicona es otra cosa, pero es extremadamente delgada, sin celulitis ni michelines... Y eso es lo que quieren las niñas.

¿Se sabe Negra sombra, el himno sentimental gallego?

Sí, está en el disco de Carlos Núñez cantado por Luz Casal: «Cando penso que te fuches, negra sombra que me asombras,/ o pé dos meus cabezales / tornas facéndome mofa».

¿Conoce a Castelao, a Dieste, a Fole...?

A Castelao, sí; es uno de los gallegos que mejor ha sabido llevar la fala galega por toda España.

¿En qué consiste ser gallego?

Consiste en tener una cultura, en tener unos abuelos y en tener morriña.

¿Quiénes fueron los presidentes de la II República española?

No tengo ni idea. Yo en política soy cero, soy apolítica completamente.

¿Y quién es el presidente del Deportivo de La Coruña?

¡Lendoiro!

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