24 enero 2017

Measha Brueggergosman la musa de la ópera

Llega a la cita precedida por una sonrisa impoluta, una cicatriz que le recuerda su operación de aneurisma de aorta y acompañada de un calor desmesurado. Suda sin parar. Ella prefiere sentarse al aire libre para descansar, su rostro es desconocido y todavía puede permitirse esos lujos. Creció al auspico del gospel y la música religiosa. Su primera apareción estelar fue en los Juegos Olímpicos de Vancouver cantando el himno de Canadá, desde entonces Measha Brueggergosman se ha paseado por los grandes teatros de ópera.


Pregunta.- ¿Qué le sedujo de este montaje?
Respuesta.- Adoro a Gérard Mortier, adoro su forma de trabajar, su forma de ver las cosas. Adoro España, intento trabajar aquí todo lo que puedo porque me encanta vuestra cultura, vuestra comida, vuestra forma de vivir, que es muy parecida a la zona en la que me crié en el este de Canadá. Elegir un trabajo es importante, pero para mí lo es más escoger el estilo de vida que puedo llevar en un momento dado.

P.- ¿Qué le parece el montaje de la Fura?
R.- Es una apuesta muy interesante, inteligente. Ellos trabajan en equipo y te hacen formar parte de él. Es una narrativa llevada al extremo y el público creo que va a disfrutar con ella. Las apuestas de La Fura son visionarias, tienen su propia opinión de cómo va a terminar la sociedad.

P.- Aquí abajo lo pasaremos bien Todo lo que puede desear un ser humano es no sufrir, sino hacer lo que le apetezca. Toda una oda al hedonismo.
R.- Lo que están diciendo es que todo es una mentira, una mentira preciosa porque pensamos que vivimos bien, pero realmente lo que hacemos es claudicar. Estamos maltratando la Tierra, produciendo miles de desperdicios, abusando de todo y esto tiene sus consecuencias.

P.- Mahagonny es una obra muy ligada a un tiempo que no es el nuestro, es una telaraña que envuelve la crisis económica, crisis de valores, codicia, egoísmo, explotación de los más débiles...
R.- Sí, es muy intemporal. Todo esto pulula por el escenario desde el principio.

P.- La obra la protagonizan parias de la sociedad, gente marginada y fuera de la ley, ¿cómo es Jenny?
R.- No creo que los personajes de Mahagonny seran parias, son víctimas de las circunstancias, víctimas de esta cultura moderna. Pero no todo está perdido, existe un lado positivo y otro negativo. Los personajes, en un momento dado, tienen que elegir y, en este caso, Jenny siempre se elige a sí misma, Es una prostituta a la que sólo le preocupa sobrevivir. Para ella el amor es un lujo. Le encantaría poder querer a Jim, pero no es factible.
P.- En su día se vio como una sátira que anunciaba la II Guerra del siglo XX, viendo las semejanzas en el sentido más negativo podríamos estar abocados a la III Guerra Mundial.

R.- Siempre estamos entre guerras, esperando la siguiente, porque siempre hay una guerra en el horizonte. Eso no significa que no exista el amor. La guerra forma parte del sentimiento humano y también de su ambición. Existimos porque nos matamos mutuamente. Trabajando en esta ópera siento que todo lo que representamos es un reflejo de la sociedad. Es cierto que vamos a matar, pero también vamos a amar, a disfrutar... es parte de nuestra existencia. No todo está perdido.
P.- ¿Por qué cree que algunos han tachado esta ópera de cabaré?
R.- Creo que el idioma ha sido asociado a formas populares de composición. En esta obra hay mucha influencia de la música americana de principios del siglo XX, soul, jazz, tonalidades de blues... Esto da la sensación de que nos encontramos ante una música muy casual, pero en el fondo es una ópera en toda regla. Respecto a considerar el cabaré algo menor, tengo que decir que mi primer álbum fue de cabaré y no es nada fácil. Viendo las exigencias sobre la voz, Mahagonny es una ópera.
P.- El público del Real tiene fama de ser bastante conservador, por favor intente seducirle y convencerle de que no se puede perder este montaje.

R.- Es mi debut en el Teatro Real. El mensaje de Mahagonny es difícil de escuchar, se centra en preguntas como: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos? y ¿dónde vamos? Respecto a las voces, ambos repartos son estupendos y esto no es frecuente. La producción es muy emocionante, muy interesante, pero sin llegar a caer en un circo, que con algo de este estilo sería muy fácil hacerlo. La obra en sí es muy fuerte, contamos con la ventaja de que estamos ante un material estupendo. En definitiva, es un grandísimo espectáculo visual que merece la pena.

P.- ¿Qué espera usted del público?
R.- Sinceramente, sólo estoy haciendo mi trabajo.
P.- Comenzó a cantar en la iglesia de su pueblo, ha pasado de cantar en bodas a los grandes teatros, ¿será una diva o tendrá siempre los pies en el suelo?
R.- Si diva significa alguien que hace bien su trabajo, sí. Si quieres decir alguien difícil de tratar, no. Creo en el karma.
P.- ¿Qué significa el tatuaje de su brazo? Parece una chuleta.
R.- Son cosas sin las que no puedo vivir: Selfcontrol (autocontrol), wisdom (sabiduría), laughther (risa), truth (verdad) and forgiveness (perdón).
«Mi personaje es una prostituta que sólo se preocupa por sobrevivir»
«Para mí es importante elegir el estilo de vida que puedo llevar»

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