23 febrero 2012

El renovador de la arquitectura

Luis Moreno Mansilla nos deja a los 53 años. Se encontraba en Barcelona, dando una clase magistral, y hablaba anoche de arquitectura recordando la obra de Enric Miralles. Un recuerdo tan profundo que la noche hizo que la conversación les uniera. Ambos, los más admirados y celebrados arquitectos de su generación, nos dejaron súbitamente en mitad de la vida. Con sus ideas sobre la mesa y las obras que las materializaban aún sin acabar. 

Pero el legado de su arquitectura, que ha construido a lo largo de 20 años junto con su socio y amigo Emilio Tuñón, es ya patrimonio de la cultura española. Su primera gran obra pública, el Museo de Zamora, en el año 1992, fue el preámbulo de una de las épocas históricas de la arquitectura española que Mansilla y Tuñon han liderado. 

Las dos décadas que nos separan ahora han sido tiempo suficiente para desarrollar una trayectoria ejemplar, admirada y premiada internacionalmente. Después del éxito de Zamora construyeron el magnífico Auditorio de León y le regalaron a la ciudad el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), con el que la Unión Europea les concedió el premio Mies van der Rohe a la mejor arquitectura del 2007. El MUSEU de Castellón, con sus letras rodantes; la Fundación Pedro Barrié de la Maza en Vigo, con sus plataformas y sillas colgadas o el Ayuntamiento de Lalín, compuesto de círculos mágicos... 

Todas sus obras expresan y resuelven con naturalidad una intensa idea arquitectónica. Idea que defienden a ultranza y que en Cáceres, con el precioso restaurante ATRIO, respeta la ciudad. 

Practican la arquitectura también con la palabra compartiendo con sus lectores Circo, el boletín que publican con ideas propias y ajenas. Madrid, donde tienen el estudio en la C/ Artistas 59, como el año en que nació Luis, tendrá sus mejores últimas obras. Terminaron la pasada década el archivo de la Comunidad de Madrid para empezar a construir la obra póstuma del equilibrio entre Tuñón y Mansilla: el magnífico Museo de Colecciones Reales, que lentamente, como la ciudad histórica, se construye sobre la cornisa del Manzanares, resaltando y dignificando el perfil del Palacio Real y la Catedral de la Almudena. 

La historia de la arquitectura recordará los primeros 25 años de colaboración entre Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón como la de una comunión única entre dos grandes arquitectos y perdurará en las obras que aún laten en construcción y las que quedaron en el papel. 

Luis Moreno Mansilla falleció el 22 de febrero de 2012, en Barcelona. El número dos se repite en simétrica armonía en la secuencia seriada, recordándonos que junto a Emilio Tuñón sumó una ecuación casi perfecta: M+T. Hasta siempre, maestro. 

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