04 marzo 2012

Corrigiendo el lenguaje

La Real Academia de la Lengua se distancia de las recomendaciones realizadas por varias comunidades autónomas, ayuntamientos y sindicatos para el uso de un lenguaje no sexista. En un informe difundido ayer, la RAE considera que la mayoría de las propuestas realizadas hasta ahora en este sentido «conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media». 
Se trata de un criterio avalado por todos los académicos que asistieron ayer al pleno de la institución, que suscribió el informe sobre Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, elaborado por Ignacio Bosque. Además de miembro de la RAE, Bosque es catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid y ponente de la Nueva gramática de la lengua española. 

El informe de 17 páginas analiza algunas propuestas de cambio a favor de un lenguaje no sexista recogidas en nueve guías, publicadas a lo largo de los últimos años por instituciones como el Ministerio de Igualdad, la Junta de Andalucía, la Generalitat Valenciana, universidades de Madrid, Granada y Murcia -además de la Uned- el Ayuntamiento de Málaga, CCOO y UGT.

La mayor parte de esta guías «contienen recomendaciones que contravienen no sólo normas de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas por muy diversos medios de comunicación. En ciertos casos, las propuestas de las guías de lenguaje no sexista conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias», afirma Bosque en el documento suscrito por la RAE. 
«No hay ilegalidad alguna en las recomendaciones sobre el uso del lenguaje que se introducen en esas guías, pero es fácil adivinar cuál sería la reacción de las universidades, las comunidades autónomas, los ayuntamientos o los sindicatos si alguna institución dirigiera a los ciudadanos otras guías sobre cuestiones que competen directamente a esos organismos, y, más aún, que lo hiciera sin consultar con ellos y sin tener en cuenta sus puntos de vista, cuando no despreciando abiertamente sus criterios», puntualiza el documento colgado ayer por la RAE en su página web. 

«No deja de resultar inquietante que, desde dependencias oficiales, se sugiera la conveniencia de extender -y es de suponer que de enseñar- un conjunto de variantes lingüísticas que anulan distinciones sintácticas y léxicas conocidas», critica Ignacio Bosque en su informe. El académico critica además que estas iniciativas «prescinden de los matices que encierran las palabras con la intención de que perviva la absoluta visibilidad de la distinción entre género y sexo». 

El catedrático de la Complutense concluye su alegato recordando que «la enseñanza de la lengua a los jóvenes constituye una tarea de vital importancia. Consiste, en buena medida, en ayudarlos a descubrir sus sutilezas y comprender sus secretos».

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