05 junio 2013

La burguesía al poder

La revista Futuro me envía una encuesta sobre la burguesía, para que la rellene. Bueno, ni siquiera eso: para que elija entre las respuestas que ya me dan hechas, porque con esta barbarie de la informática están llegando a robotizamos y ya sólo somos una hojalata que contesta con monosílabos a un botón. 

Me escapo del esquema/encuesta y voy a contestar aquí las preguntas: «Cuando oye usted decir de alguien que es un burgués ¿de qué tipo de persona cree que se habla?». De usted. «¿Qué profesión cree que desempeñan los burgueses?». El pastoreo y el pillaje, como los tuaregs. «¿Considera que la burguesía tiene algún tipo de ideología política?». La del Poder en cada momento. «¿Qué palabra define mejor lo que es un burgués?». Carroza. «¿Si a usted le llamaran burgués, se sentiría ofendido o elogiado?». Me sentiría burgués, porque somos como nos ven. «¿La burguesía está recuperando el poder que tuvo en España durante años?». 

El pretérito está fuera de lugar y la cronología también, porque no son años, sino siglos. «¿Qué consecuencias tendría para España una consolidación de la burguesía?». Ah, ¿pero van a consolidar la consolidación de lo consolidado consolidadamente? «¿Cómo cree que es el futuro de la burguesía en España y Europa?». Es un futuro pluscuamperfecto. (La encuesta sigue erre que erre, informática, tautológica y obvia). «¿En qué Comunidad autónoma cree usted que hay más burgueses?». 

En Vallecas. «¿Qué tres personas considera usted representativas de la burguesía española?». Usted, yo y el mongoloide que ha redactado estas preguntas. Siempre me ha parecido muy hermosa y respetable la revista Futuro, pero hoy aparece como pictograma que apunta a la mala conciencia de nuestra sociedad. Y la mala conciencia ya es una conciencia burguesa. Dijo un intelectual burgués que la burguesía debe suicidarse como clase. Pero eso fue cuando el proletariado era depositario de la Historia. 

Hoy, el proletariado ha dejado la Historia en una vitrina del Museo del Ejército y ha cogido el carrito/pryca para hacer la compra del fin de semana. La clase obrera se ha aburguesado porque el capitalismo le da todos los sábados la propina del Capital que les prometía Marx, y así, viviendo de propina, han sido fotografiados para el 2000 por la polaroid del pensamiento débil, los nuevos filósofos, los intelectuales bonitos de Amando de Miguel y los angloaburridos que toman las aguas en Doñana con el socialdemócrata y la socialdemócrata, con delantalitos blancos, los otanistas utópicos y algún editor europeo y famoso con su pin/up de servicio. Esto, un weeklend sí y otro no. A puerta cenada, enfrentados y abrazados. 

Como en Sartre, pero en más ecológico, que en Doñana hay muchos patos. Es «Quién teme a Vuginia Woolf», pero con los galápagos numerados por Guerra cruzando el escenario, como los conejos por las obras de'Mihura. Y aún los periodistas preguntándonos por el futuro de la burguesía. 

El futuro es esto. Gran fiesta de Beatriz de Orleans, princesa de lo mismo, en Fernán Núñez, que es un palacio como para rodar un híbrido del «Gatopardo» y «Las amistades peligrosas», todo cruzado, a ver qué sale. Allí estábamos los periodistas, Lola Flores, los Garrigues, la Polaca, Senillosa, Tessa de Baviera, los Montarco, Mike Stilianopoulos, Agatha y Pedro Ruiz de la Prada, Tola, Oneto, Marisa Borbón, Sisita Milans del Bosh, Rocío Jurado, Nati Abascal y la tira, todos guapos y en plan lacroix. Aristocracias europeas y grandes de España perfuman hoy un perfume industrial con lo que Proust llamó «la poesía de sus apellidos, que ellos ignoran». 

Es un homenaje de la aristocracia a la burguesía mercantil. Los nobles se aburguesan hacia abajo y el proletariado hacia arriba. La segunda revolución burguesa ha sido silenciosa y planetaria, sin guillotina y con ordenadores. Y la revista Futuro sin aclararse.

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