En España sobran políticos e instituciones y te cuento por qué.-
España tiene 350 diputados, un Senado, 17 comunidades autónomas, miles de organismos públicos y una monarquía cuyo rey es el jefe del Estado y tiene el mando supremo de las Fuerzas Armadas.
¿Necesitamos toda esta parafernalia para que funcione una democracia?
¿Cuántas capas políticas necesitamos para tomar las mismas decisiones y cuánto dinero cuesta mantenerlas?
Porque cuando nos ponemos a mirar cómo funciona realmente el sistema, aparecen algunas contradicciones difíciles de ignorar.
En la imagen de abajo los 7 mafiosos, también llamados padres de la Constitución española, que la redactaron a escondidas del Parlamento, informaros sobre todas las irregularidades que hicieron:
350 diputados... ¿pero son 350 opiniones?
El Congreso de los Diputados tiene exactamente 350 miembros.
Cada diputado representa a los ciudadanos y tiene su propio voto. De hecho, la propia Constitución deja algo muy claro en su artículo 67:
«Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo».
Constitucionalmente un diputado no debería ser simplemente un dedo que se levanta cuando lo ordena su partido.
Pero la realidad es otra, en la práctica las votaciones que vemos en el Parlamento se dividen en bloques reconocibles, o sea, que si votara uno sólo sería lo mismo, porque el jefe del partido les ordena a los diputados lo que tienen que votar, sí o no y...¡pobre del que no lo haga! será expulsado del partido y se quedará sin trabajo.
Entonces, por qué no votan solamente los jefes de los partidos y tienen que votar un montón más de mantenidos?? Si total, todos votan lo mismo.
Si un partido tiene 120 diputados y los 120 van a votar exactamente aquello que previamente ha decidido el partido, ¿Qué función democrática aporta que sean 120 personas diferentes las que pulsen el botón?
Y todo ese aparato tiene un coste público, que pagan con sus impuestos los españoles de bien.
El Senado no tiene poder para contradecir al Parlamento, un órgano totalmente prescindible
Después tenemos el Senado.
¿Puede impedir definitivamente que una ley ordinaria aprobada por el Congreso salga adelante?
No, (ya está, no hay más preguntas Señoría)
En el Senado meten a los alcaldes del partido que esa legislatura no ha votado nadie en esa ciudad, para hacer favores no pagados y demás corruptelas, no tiene ninguna función real.
El Senado puede introducir enmiendas o vetar una ley. Pero el propio Senado explica que el Congreso puede levantar ese veto por mayoría absoluta o, transcurridos dos meses, incluso mediante mayoría simple. Las enmiendas del Senado también necesitan que posteriormente las acepte el Congreso.
Dicho de una manera sencilla: el Senado puede decir «no».
Entonces surge otra pregunta razonable: ¿necesita España dos cámaras legislativas si una de ellas puede terminar siendo corregida por la otra?
No estamos hablando de cuatro duros. El presupuesto prorrogado del Senado para 2026 asciende a unos 64,1 millones de euros, de los cuales más de 31 millones corresponden a gastos de personal.
Eso son 64 millones anuales para el Senado, que no revierten en nada para el ciudadano.
Las autonomías: 17 gobiernos dentro de un mismo Estado
La Constitución repartió competencias entre el Estado y las autonomías. Los artículos 148 y 149 establecen precisamente qué materias pueden asumir las comunidades y cuáles corresponden al Estado.
Si mañana desaparecieran las autonomías no desaparecería el gasto de los hospitales, los colegios, los médicos, los profesores o los servicios sociales. Todo eso seguiría teniendo que pagarse.
La cuestión crítica es otra.
¿Necesitamos 17 estructuras políticas y administrativas para gestionar esos servicios?
Presidentes autonómicos, parlamentos, consejerías, altos cargos, organismos, empresas públicas, agencias y entes dependientes se multiplican por todo el territorio.
El propio Ministerio de Hacienda contabilizaba, a 1 de enero de 2026, nada menos que 1.766 entidades dentro del inventario del sector público autonómico.
Diecisiete estructuras cuestan más que una cuando reproducen departamentos, cargos y organismos semejantes.
Como mínimo, debería poder votarse en referéndum.
Porque tanto el tema del Senado, como de las autonomías, como de la existencia del rey de España, lo decidieron 7 mafiosos a puerta cerrada, los llamados 7 padres de la Constitución. Más abajo pondré evidencias de que lo hicieron todo a puerta cerrada, mientras el resto de diputados se quejaba en el Parlamento de la falta de transparencia a la hora de redactar la Constitución.
Y 50 años después seguimos teniendo la misma Constitución que fue leída por el 2,5% de la población, (jaja, tal cual), más abajo pondré los datos oficiales.
Pero claro, con que no la iba leer nadie ya contaban los 7 padres de la Patria, jeje.
Y llegamos al rey: «mando supremo»... pero que ni siente ni consiente
El rey es el jefe del Estado. Entre sus atribuciones figura además «el mando supremo de las Fuerzas Armadas».
Suena a muchísimo poder.
Pero sigamos leyendo la propia Constitución.
El artículo 56 establece que los actos del rey necesitan refrendo y que, salvo la excepción prevista constitucionalmente, carecen de validez sin él. Y el artículo 97 establece que es el Gobierno quien dirige la política interior y exterior, la Administración militar y la defensa del Estado.
Por lo que se deduce que el título de "mando supremo" es sólo simbólico, el rey no tiene poder para hacer absolutamente nada, aunque sí lo dejan ir a mariconear a Marruecos con un moro de 20 años, (por eso no le importa que la Leti esté con unos y con otros).
Entonces, si el rey no gobierna, no establece las políticas públicas y no puede ejercer autónomamente ese supuesto «mando supremo», ¿Qué estamos pagando exactamente?
La respuesta institucional es: Jefatura del Estado, pero... si no puede hacer nada!! Y así la pescadilla que se muerde la cola.
Para 2026, la asignación presupuestaria de la Casa de S.M. el Rey continúa siendo de 8.431.150 euros. La propia Casa Real publica que Felipe VI tiene presupuestada una asignación de 290.000 euros, la reina Letizia 160.000 y la reina Sofía 131.000.
La Monarquía la metió Adolfo Suárez en el texto de la Constitución con "calzador", según le dijo él mismo a la periodista Victoria Prego, cuando creía que el micrófono estaba apagado, aquí el vídeo:
¿Y quién diseñó todo este sistema mafioso?
Tras las elecciones de 1977 se constituyeron las Cortes que elaborarían la nueva Constitución.
El anteproyecto fue encargado a siete diputados, los conocidos posteriormente como «padres de la Constitución»: Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca, de UCD; Gregorio Peces-Barba, del PSOE; Manuel Fraga, de Alianza Popular; Jordi Solé Tura, del Partido Comunista; y Miquel Roca, de Minoría Catalana.
El referéndum fue el 6 de diciembre de 1978.
¿Y qué pudo votar el español?
Una cosa: sí o no.
No podía elegir «Constitución sí, pero monarquía no». Tampoco «Constitución sí, pero este modelo autonómico no».
Todo iba dentro del mismo paquete.
Participó el 67,11% del electorado y el 88,54% de los votos emitidos fueron favorables.
Un 2,5% de los españoles se leyeron completa la Constitución que iban a votar, el resto a boleo, (jaja esto es España).
La grabación de Adolfo Suárez que cambió la forma de mirar aquella historia
Durante décadas se presentó la monarquía como una de las piezas del gran consenso de la Transición.
Hasta que apareció una grabación extraordinaria.
En 1995 Victoria Prego entrevistó a Adolfo Suárez. Una parte de aquella conversación no se hizo pública hasta 2016.
Suárez explicó que dirigentes extranjeros le preguntaban por qué España no celebraba un referéndum específico para decidir entre monarquía y república.
Y entonces reconoció algo fundamental: habían realizado encuestas y las perdían.
Su solución fue introducir las referencias al rey y a la monarquía dentro de la Ley para la Reforma Política, sometida conjuntamente a referéndum. Suárez explicó que de esa manera podía considerar que la monarquía ya había sido votada.
Esto ya no es una teoría conspirativa ni una interpretación posterior.
Lo contó el propio Adolfo Suárez.
La Constitución fue concebida para engañar a los españoles.
Quienes dirigían la Transición conocían que una consulta directa podía producir un resultado que no deseaban y buscaron una fórmula política distinta.
Que cada lector saque de ahí sus propias conclusiones...
Y tampoco fue casual la arquitectura electoral
Antes incluso de las elecciones de 1977 había que decidir cómo se convertirían los votos en diputados.
El Real Decreto-ley electoral estableció 350 diputados, la provincia como circunscripción, un mínimo de representación provincial, candidaturas cerradas y bloqueadas y la fórmula D'Hondt. El propio texto afirmaba que el sistema debía actuar como corrector frente a un «excesivo fraccionamiento» parlamentario.
Aquellas reglas importaban muchísimo.
El voto de uno de un pueblo apartado, valía más que el de uno de Madrid. Además del sistema de votación parlamentaria que hablé al principio de este post, si hay 150 parlamentarios socialistas (por ejemplo), cada uno no puede votar las leyes según considere, tiene un mando superior que le indicará lo que tiene que votar, entonces, ¿por qué no dejamos al jefe y echamos a todos los demás?
Ah!! Los del Centro Democrático de Suárez, manipularon las elecciones para salir ellos.
¿Tiene sentido que en 2026 sigamos tratando la Constitución como si fuera intocable?
Han pasado casi cincuenta años.
Seguimos con 350 diputados y las votaciones en el Parlamento se hacen por bloques disciplinarios.
Seguimos financiando un Senado cuyo veto legislativo puede ser levantado por el Congreso.
Seguimos manteniendo una gigantesca estructura autonómica con 17 gobiernos y 1.766 entidades inventariadas en su sector público.
Y seguimos teniendo un rey denominado «mando supremo» de las Fuerzas Armadas que constitucionalmente no puede dirigirlas contra la decisión del Gobierno.
La Constitución de 1978 fue creada por hombres tirando a corruptos. El sistema electoral fue diseñado por hombres. Las autonomías fueron diseñadas por hombres. El Senado fue diseñado por hombres.
Y lo que hicieron unos hombres en 1978 puede ser revisado por otros ciudadanos casi medio siglo después.
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