Suquía siempra ha sido fiel a Roma
En 1982 la Santa Sede nombró arzobispo de Madrid a Angel Suquía Goicoechea, en sustitución del dimisionario y carismático cardenal Tarancón. Juan Pablo II daba así un cambio de timón a la diócesis madrileña, apostando por la experiencia, la sagacidad, habilidad de maniobra, fino tacto diplomático y absoluta fidelidad a Roma del hasta entoncesarzobispo de Santiago.
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El Vaticano le asciende y, en 1985, logra el birrete cardenalicio. A la vuelta de Roma, acomete la reforma del seminario de Madrid, y retira la confianza al hasta ahora rector, Juan de Dios Martín Velasco, uno de los curas con mayor prestigio y preparación de España.
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