02 noviembre 2012

La Pirámide del amor el juego de moda

Tras algunas semanas engolfados en la actualidad más contundente (campaña, elecciones, mili, lambada de la mayoría absoluta, muro de Berlín, centroaméraica, Pasionaria...), los periódicos se toman un respiro y dirigen su atención a noticias más ligeras, tipo declaraciones de Fraga contra los preservativos («barreras del placer», simples «telarañas para el contagio»).

Así, ABC desempolva la noticia de que el diputado socialista en la Asamblea de Extremadura, Juan Gómez Cortés, ha ideado y comercializado dos juegos eróticos de mesa: «La pirámide del amor» y «Quattor».

Aunque ya hay que ser raro para preferir los juegos eróticos de mesa a los de cama, lo cierto es que estos palés rijosos del diputado se están vendiendo como rosquillas en los grandes almacenes. Subtitulado «Los participantes pueden tener recompensas eróticas», el artículo de ABC, enviado por L.H. desde Cáceres, informa que las recompensas del jueguecito «consisten en cumplir sugerencias del tipo "El guerrero Kid deberá tomar el sexo de la doncella y poseerla tres veces" o "La doncella deberá dar un masaje en las nalgas del guerrero"».

Semejante derroche de fantasía y buen gusto no es, sin embargo, fruto de una hora tonta o de una resaca monumental: «Juan Gómez Cortés, arquitecto además de parlamentario, ha dedicado muchas horas en los últimos meses a perfeccionar estos dos juegos». Lo que no aclara la crónica es si el libidinoso arquitecto ha dedicado también muchas horas a su cargo de representante del pueblo extremeño.

Pero lo más curioso es el tratamiento informativo del diario madrileño, pues al lado, casi insertada en la noticia de la «Pirámide del amor», aparece otra: «Concejal acusado de acoso sexual a una cooperativista». 

El concejal, naturalmente, tambien es del PSOE. Otro juego, y que también le está costando sus buenos duros a la ciudadanía, es el quita y pon de las farolas de la Puerta del Sol de Madrid, otrora kilómetro cero de las apañas y hoy emporio del lumpen capitalino Marta Santín cuenta, en Diario 16, el nuevo trapicheo de farolas: «La concejalía de Obras Públicas, como en el trabajo de Penélope, ha decidido cambiar los apliques de las farolas modernistas que puso el equipo municipal socialista, por otras fernandinas. No hace mucho que las modernistas alumbran, ni es uno de los problemas urgentes planteados en la ciudad y, en esencia, supone que el dinero de los madrileños va a servir para que el actual equipo municipal deshaga una obra del anterior equipo socialista».

Anexo al reportaje, una pequeña encuesta entre algunos ciudadanos. En ella, una señora que atiende al nombre de Carmen, de profesión ama de casa, opina: «Que las quiten (las farolas socialistas), que parece una plaza de Moscú». Otro asunto ligero (siempre que uno no sea del Atlético de Madrid) y relacionado con el juego, el del referéndun de Gil, ocupa también la atención de la prensa. ABC no se anda con pamplinas a la hora de titular su comentario sobre el caso: «Al borde de la esquizofrenia».

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