23 junio 2017

Vuelve la moda de la minifalda

Muy lejos quedan los d√≠as en que Telva -una revista -a√ļn hoy- muy pulcramente hecha, que combinaba la moda con las exigencias religiosas- lanzaba venablos contra el renacimiento de la moda de la minifalda y propon√≠a sayas infinitamente m√°s recatadas... Las revistas femeninas, para bien o para mal, han emprendido otro camino, que es el que marca desde Nueva York Helen Gurley Brown en su Cosmopolitan. Los tab√ļes han saltado por los aires, y adem√°s es un proceso en marcha de paulatina desinhibici√≥n de la llamada «chica Coseno». 

Ultimamente los analistas de Prensa de los distintos pa√≠ses en los que aparecen ediciones de Cosmopolitan se han ocupado con gran inter√©s de una tendencia clara de esta publicaci√≥n pionera: cada vez m√°s sexo, y cada vez m√°s expl√≠cito. Los resultados est√°n a la vista: Cosmo domina ampliamente el mercado femenino, como lo hace la edici√≥n espa√Īola que dirige Sarah Glattstein Franco, cuyo n√ļmero de octubre incluye, entre otros, los temas «Qu√≠mica sexual: ¿De verdad es tan importante», «S√≠ndrome premenstrual y botas camperas», «C√≥mo sobreviv√≠ a la infidelidad de mi marido», «Madonna, el colmo de la provocaci√≥n»... y, adem√°s, el Calendario Cosmo 1993, con espl√©ndidos hombresobjeto, que recuerda inevitablemente al de Playboy, del que es un remedo un tanto ir√≥nico. La comparaci√≥n no es ociosa. 

La Prensa femenina se est√° adentrando por terrenos paralelos a la de los mensuales masculinos de la era Hefner. Parece funcionar. Y, sobre todo, es fascinante en un pa√≠s como Espa√Īa, en el que la revoluci√≥n sexual femenina empez√≥ mucho m√°s tarde que en el resto de Occidente, y lo hizo -as√≠ se cre√≠a, aunque hoy el √©xito de Cosmo se encarga de desmentirlo- de forma mucho m√°s timorata que en otras partes. La f√≥rmula, bien realizada, es entretenida y ni m√°s ni menos v√°lida, period√≠sticamente, que su versi√≥n masculina. Aunque una entrevista con Cristina Almeida d√© el toque feminista, el conjunto no lo es especialmente; ni antifeminista, claro. Es sencillamente lo que reza el t√≠tulo de otro reportaje: «No somos perfectas»... ni mejores, ni peores. Otra rancia publicaci√≥n americana, Rolling Stone, representante period√≠stico de unos ideales y un estilo de vida «liberales» que los a√Īos conservadores a√ļn no han ahogado del todo, recobra fuerzas y entusiasmo en un editorial -firmado por Jann S. Wenner, que dirige la revista- que algunos cuarentones de por aqu√≠ suscribir√≠an: «Tengo la intenci√≥n de votar por Bill Clinton y Al Gore, con sentimientos de gran esperanza y entusiasmo. Es hora de acabar con la avaricia y la crueldad de la era Reagan, de liberarnos de la par√°lisis y la mezquindad de George Bush y de borrar las perspectivas de un Dan Quayle presidente. Clinton y Gore son dos tipos extraordinarios, dos pol√≠ticos profesionales que trabajan duro, hombres con mentes abiertas y corazones generosos. Son de esta generaci√≥n. Representan lo que √©sta tiene de mejor». 

Suerte el martes... Miguel Angel Aguilar da su versi√≥n de los ataques entre medios informativos en el n√ļmero de octubre de la revista Fundesco, √≥rgano de la fundaci√≥n del mismo nombre: «Los intereses generales del sector empresarial de los medios de comunicaci√≥n ceden terreno en favor del m√°s primario instinto de supervivencia. Los profesionales del periodismo ofrecen el espect√°culo de la m√°xima sumisi√≥n, tal como la defin√≠a en cierta oportunidad Jos√© Mar√≠a de Areilza, aquella que induce a aceptar como propios los odios ajenos. Se exigen lealtades incondicionales y la profesi√≥n de hostilidades sin l√≠mite a quienes hayan sido declarados enemigos. El desconcierto surge cuando esas declaraciones se modifican. Desde el mes de julio pasado asistimos a una nueva fase, donde los antagonismos van a producir claridades luminosas. Es lo que sucede en f√≠sica con el arco voltaico. Establecida entre el √°nodo y el c√°todo una fuerte diferencia de potencial, al acercarlos entre s√≠ por debajo de una determinada distancia, salta la chispa del arco voltaico, cuya luminosidad permite ver la pel√≠cula a los espectadores en la sala de cine». ¿Esclarecedor? Pel√≠n cr√≠ptico...

22 junio 2017

El punk sigue vivo

«Punk is not dead» (El punk no ha muerto), la frase m√°gica que tras la disoluci√≥n de los Sex Pistols en el √ļltimo a√Īo de los setenta decoraba las camisetas, paredes y vagones de metro de medio mundo, ahora, quince a√Īos despu√©s de que los cuatro de Londres editaran su primer trabajo y a la vista del recopilatorio Kiss this, reci√©n publicado en Espa√Īa, el tiempo nos demuestra que el cad√°ver del punk est√° m√°s que putrefacto. El «no future» que promulgaban estos rebeldes de gardarrop√≠a se cumple m√°s que nunca en ellos mismos. 

En el a√Īo de las conmemoraciones; treinta a√Īos del primer disco de Dylan, 25 de la salida del Sergeant Peppers, veinte del glamrock... los Pistols se han apuntado al carro y nos obligan a mira] hacia atr√°s con genio para descubrir que, efectivamente, los aniver sarios sirven casi √ļnicamente pare demostrar que los postulados de momento jam√°s se cumplen. Ellos -como grupo- murieron er el momento perfecto. Lo adecuad( de su fallecimiento musical parec√≠ una m√°s de las estratagemas de sabio Malcolrn Mc Laren, que sup( construir paso a paso la carrera dl esta banda que convirti√≥ al a√Īo T en todo un hito dentro de la histo ria del rock. En pleno √©xito, a tu paso del precipicio de la mediocre dad m√°s absoluta y dos segundo antes de convertirse en una carica. tura pat√©tica y narcotizada de lo «chicos m√°s rebeldes del rock», lo Pistols tuvieron la delicadeza -po supuesto inconsciente, no pod√≠a esperarse menos de ellos- de dejarnos en la retina la imagen de un cad√°ver joven, rebelde y lleno de energ√≠a supurante. 

Pero ahora lo han estropeado todo. Pod√≠an haberse quedado quietecitos o quiz√° decidirse en su momento a compartir el destello de agudeza mental de Sid Vicious, suicid√°ndose en extra√Īas circunstancias, en el momento adecuado -los veintipocos a√Īos parece ser la edad m√°s adecuada. Pero no, se empe√Īan en agotar la gallina hasta el fondo y se atreven a hacer publicidad de American Express, afirmar en anuncios de cerveza para «yuppies» que «las cosas no son como antes y que su basura («punk» significa desperdicio en ingl√©s) es mucho m√°s exquisita que antes»; no tienen pudor a la hora de ofrecer al mundo su imagen bronceada y una curva de la felicidad que nada tiene que ver con su nihilismo de anta√Īo y aseguran, impert√©rritos, que ya, ni siquiera se drogan. 

Los v√≥mitos sobre el p√ļblico, las autolesiones con cuchillas en pleno escenario, los desfallecimientos et√≠licos, las crestas policromadas, los «slogans» destructivos como mantra, la escualidez palid√≠sima y esa ideolog√≠a tomada con imperdibles, que respond√≠a a la crisis econ√≥mica de una Gran Breta√Īa a punto del colapso, han quedado atr√°s para dar paso a rentistas satisfechos, cercanos a los cuarenta, que viven en una especie de jubilaci√≥n funcionarial anticipada. Steve Jones reparte su tiempo entre reuniones de Drogadictos An√≥nimos, paseos por la playa de Los Angeles, el f√ļtbol y alguna que otra producci√≥n de grupos locales. Paul Cook (el bater√≠a) vive obsesionado por recuperar parte de los derechos de autor de los Pistols que le arrebat√≥ hace tiempo McLaren y entre pleito y pleito pasa temporadas bajo el sol de la costa espa√Īola, cuando sus «obligaciones» no le reclaman en Los Angeles. 

Glen Matlock (que lleg√≥ en el lugar del insustituible Syd Vicious) se empe√Īa en demostrar (una vez m√°s) su mediocridad musical con un grupo, The Marvericks, que comparte del grupo, Steve Jones, Paul Cook y Johnny Lydon tal como son ahora. Bronceados, sanos, con el pelo en su color natural y sin imperdibles en la boca nombre con la nueva discogr√°fica de Madonna y Johnny Lydon -lo de Rotten (podrido) queda para tiempos mejores- sigue con su P.I.L, intentando romper, sin demasiado empe√Īo, el maleficio de los Sex Pistols. Quiz√° tengan raz√≥n; ya hayan hecho suficiente. Los compases (y las s√≠labas) de algunos de los temas que aparecen en el disco, como Anarchy in the UK, God save the Queen, No Fun o Submission ayudan a entender, con perspectiva, la labor de la revoluci√≥n punk. Ahora, adem√°s, con la reinvasi√≥n de los sonidos dinosa√ļricos, la resurrecci√≥n de Mike Oldfield, Emerson Like and Palmer, Pink Floyd e incluso Asia. Se entiende porqu√© el punk enganch√≥ a la juventud desde el principio. El enorgullecerse por no saber tocar instrumentos, la rebeld√≠a est√©tica y el romper con el pasado fueron posos que, cada cierto tiempo, vuelven a las neuronas de los aspirantes a m√ļsico; quiz√° Kiss this sea el revulsivo que toque este a√Īo.

20 junio 2017

Feminismo en el congreso

Tal vez no se pusieran de acuerdo, pero fue muy sospechoso. Las diputadas m√°s relevantes del PSOE, encabezadas por Carmen Romero, se presentaron en el primer pleno del Congreso adornadas con un detallito morado, color tradicional del feminismo. El brillo de los flashes en la cara de Carmen eclips√≥ a ministros, ex ministros, l√≠deres y hasta a su marido, Felipe Gonz√°lez. 

Las mujeres del 25 por ciento quisieron reafirmar su feminismo en el Congreso. La esposa de Felipe Gonz√°lez, discretamente maquillada y vestida, se anud√≥ al cuello un pa√Īuelo morado que no le hac√≠a juego con nada; la ministra Matilde Fern√°ndez se coloc√≥ un ramillete de flores en la solapa; la sindicalista Josefa Pardo llevaba una lila en su chaqueta y la amiga de Carmen, Angustias Rodr√≠guez, portaba un pa√Īuelito del citado color. Claro est√° que tambi√©n Loyola de Palacio, del Partido Popular se puso ese d√≠a una blusa morada, sin que ello quiera decir nada. 

Adem√°s de la ideolog√≠a, muchas cosas separan a las mujeres socialistas de las conservadoras. Aquellas se visten con un toque progresista, pero a la √ļltima y las diputadas del PP se dividen en dos. Las modernas, encabezadas por Isabel Tocino, impecable traje de ante con minifalda y maquillaje a juego, y las del sector tipo ama de casa. Ni el propio presidente del Gobierno, su marido, tuvo nada que hacer el d√≠a que se constituy√≥ el Congreso en cuanto a protagonismo. Carmen Romero agot√≥ las pilas de los flashes de todos los fot√≥grafos con cara de resignaci√≥n.

Carmen lleg√≥ y se fue antes que su marido. Al entrar dijo a los periodistas: «LLego muy tarde, tengo que buscar mi sitio» y al salir declar√≥ que no hab√≠a podido ver al presidente en el banco azul porque estaba de espaldas a ella. A lo largo de la sesi√≥n, aunque se levant√≥ varias veces a votar, no dirigi√≥ la mirada ni una sola vez hacia Felipe Gonz√°lez. 

Muy cerca de Carmen se sent√≥ Cristina Almeida, a quien IU vot√≥ como presidenta del Congreso. Cristina obsequi√≥ a Felipe Gonz√°lez con varios cachetazos en la espalda, a los que √©ste respondi√≥ con una sonrisa. En los d√≠as anteriores a la constituci√≥n del Congreso, varias j√≥venes trabajaron sin descanso cardando las decenas de alfombras del Palacio de la Carrera de San Jer√≥nimo con el fin de que los nuevos y viejos parlamentarios pisaran mullidito. 

Nombres ilustres de la pol√≠tica espa√Īola han vuelto al hemiciclo el pasado martes. Como el padre de la Constituci√≥n, Jordi Sol√© Tura, ex militante del PCE, quien departi√≥ tanto con el socialista Borrel como con el portavoz de IU, Nicol√°s Sartorius. O como Fernando Castedo, del CDS, Jos√© Federico de Carvajal o Rodolfo Mart√≠n Villa, ahora en el PP, que abraz√≥ efusivamente a Adolfo Su√°rez nada m√°s llegar. Tambi√©n ha vuelto Soledad Becerril, ex ministra de Cultura con la UCD y dirigente del PP. Se nota, por sus modales y vestimenta, que Soledad tiene t√≠tulo nobiliario. En el Congreso que el martes abri√≥ sus puertas, algunos pol√≠ticos han ascendido de puesto en relaci√≥n con la pasada legislatura y otros han descendido. Lo curioso es que en el hemiciclo, la importancia pol√≠tica del diputado desciende cuanto m√°s alto es el esca√Īo que ocupa. Ve√°mos. El anterior portavoz del PP, Juan Ram√≥n Calero, se sentaba en la pasada legislatura encima del banco azul del Gobierno, en lugar privilegiado. 

Y este a√Īo, por diversos avatares del destino, ocupa un discreto asiento casi en las columnas. Su sill√≥n lo ocupa ahora Jos√© Mar√≠a Aznar, a quien los ujieres saludaron con efusividad. Alg√ļn experto de imagen ha debido aconsejar al nuevo l√≠der que no se alise el pelo, y ahora luce un rizo natural. Y para descenso, el del CDS. Sus catorce esca√Īos les han colocado justo debajo del Grupo Mixto, en tanto que Miquel Roca y los suyos han descendido varias filas y han desplazado de sus lugares a las huestes del duque.

Quienes contin√ļan inamovibles en sus asientos, aunque han aumentado sus efectivos son los diputados de Izquierda Unida. Su l√≠der, Julio Anguita cumpl√≠a 48 a√Īos el d√≠a de la constituci√≥n del Congreso. Anguita permaneci√≥ en su esca√Īo gran parte de las cuatro horas que dur√≥ la sesi√≥n, y solo se permiti√≥ una broma cuando F√©lix Pons llam√≥ a jurar la Constituci√≥n a Nicol√°s Sartorius Alv√°rez de las Asturias y Boh√≥rquez. «Ah√≠ queda eso», dijo Anguita con una sonrisa. Otro que ha vuelto un poco m√°s viejo y con m√°s canas es Rojas Marcos, al frente de la delegaci√≥n del Partido Andalucista. Desde el a√Īo 82 no pisaba el hemiciclo. Hay otros nuevos diputados que lo son de verdad. Y que el primer d√≠a, hambrientos, llegaron al Congreso a las nueve de la ma√Īana preguntando por la cafeter√≠a. «En la quinta planta», les indic√≥ la periodista. Y los hay veteranos de pura raza. M√°ximo Rodr√≠guez, diputado socialista de 80 a√Īos, lleva ya tres legislaturas encabezando la mesa de edad encargada de supervisar la elecci√≥n del presidente y la Mesa. Cuando todos han votado, M√°ximo Rodr√≠guez lee las papeletas y en 180 ocasiones se empe√Īa en decir: «F√©li Pon». F√©lix Pons se lo perdon√≥ sin duda.

19 junio 2017

Olvido Gara en la bola de cristal

Una de las mejores maneras de conocer a alguien es fijándose en sus ídolos o en sus mitos. Olvido Gara (que ya es una leyenda, entre otras cosas porque es una gran mitómana) es un ejemplo clarísimo de esto.

Se ha construido a s√≠ misma, tanto f√≠sica como intelectualmente, siguiendo las pautas de los artistas a los que admiraba. Desde la adolescencia (empez√≥ en esto a los 14 a√Īos), all√° por finales de los 70, cuando comenz√≥ a visitar el rastro de la mano de El Zurdo y a participar en el colectivo La Liviandad del Imperdible, tuvo claro que ten√≠a que buscar otra identidad. Encontr√≥ un nombre art√≠stico en una canci√≥n de Lou Reed y compuso un look punk magn√≠fico que fue el que llev√≥ a Almod√≥var a contratarla para Laberinto de Pasiones, donde protagoniza una escena de lluvia dorada, cuando a√ļn era virgen, seg√ļn ha declarado. Y es que lo contradictorio siempre ha tenido una coherencia pasmosa si pasaba por el filtro intelectual-intuitivo de Alaska

Le gustan con la misma intensidad Los Ramones, el ¡Hola!, el glam, Divine, algunos grupos siniestros, la literatura sobre ente√≥genos y etnobot√°nica, la arqueolog√≠a (est√° a punto de terminar la carrera), Rafaela Carr√°, Raphael, la saga art√ļrica, petardear en las discotecas, las barbies y las hamburguesas, aunque es medio vegetariana. Todos esos gustos se han reflejado en la m√ļsica y los grupos por los que ha ido pasando. Desde la etapa claramente punk de Kaka de Luxe (con canciones hist√≥ricas como Viva el metro o Pero qu√© p√ļblico m√°s tonto tengo) hasta ahora, con Fangoria, grupo formado junto a su compa√Īero musical de toda la vida, el genial Nacho Canut. Comenz√≥ como una experimentaci√≥n electr√≥nica, con la que no pretend√≠an tener mucho √©xito y que con Naturaleza Muerta, el disco que presentan hoy, por segunda vez en cuatro meses en el mismo local, han conseguido un √©xito que no alcanzaban desde la √©poca de Dinarama, posterior a Pegamoides porque no han querido: Alaska estaba concentrada en sus estudios y Nacho siempre ha sido muy reacio a sacrificarse por la fama. Con esos dos grupos, Alaska consigui√≥ algunos de los mejores momentos de su carrera. La combinaci√≥n con Nacho y Carlos Berlanga era perfecta.

Adem√°s de la evidente capacidad musical de Alaska, lo cierto es que la mayor√≠a de los espa√Īoles mayores de 45 a√Īos la conocen por el personaje, no por sus canciones. Y es que su vertiente petarda ha hecho que alguien con un aspecto rompedor, casi agresivo sea asimilado por la gran masa como si tal cosa. ¿La raz√≥n? La inteligencia y la exquisita educaci√≥n de Olvido Gara. Diplom√°tica, culta y respetuos√≠sima. Esta chica de pelo rojo y maquillaje punk ha conseguido que lo diferente se acepte. Tambi√©n ayud√≥, claro, su papel en La Bola de Cristal, el mejor programa infantil que jam√°s se ha hecho en Espa√Īa y por el que los que ahora rondan los 25 a√Īos la convirtieron en su musa-madre-hermana mayor particular.  

30 abril 2017

Préstamos rápidos con ASNEF

Si te hace falta un cr√©dito r√°pido y est√°s en ASNEF, has encontrado el lugar adecuado. En el √°mbito espa√Īol son s√≥lo algunas las entidades financieras que conceden pr√©stamos r√°pidos con ASNEF para todas aquellas personas incluidas en este registro de morosidad.

Hasta hace algunos a√Īos, estar en un registro de morosos se deb√≠a a errores en la facturaci√≥n de empresas de telefon√≠a o a peque√Īas deudas contra√≠das. En la actualidad, cualquier hijo de vecino que haya pasado por una mala racha econ√≥mica, puede verse en un impago y estar inscrito en uno de estos registros de morosidad.

Por este motivo los préstamos rápidos para personas en ASNEF son la mejor solución a la que acudir en el caso de necesitar una inyección de liquidez.

De este entidades bancarias a empresas de comunicaciones o energ√©ticas, consulta este fichero para valorar el riesgo de conceder sus servicios a personas en el incluido, de manera que no conceden pr√©stamos r√°pidos con ASNEF a algunas de ellas. As√≠ es como se protegen de posibles malos clientes, pero tambi√©n se excluyen a personas que por circunstancias puntuales no han podido hacer frente a peque√Īos desembolsos y se ven incluidos en la lista de morosos.

En este saco también están incluidos aquellos consumidores que por errores en las facturas, problemas en las bajas de servicios, confusiones en sus datos personales, han dejado facturas sin pagar en alguna de estas empresas.

Las siglas de ASNEF, trae de cabeza a muchas personas y les quitan el sue√Īo a otras tantas, pues para el consumidor significa estar dentro uno del circuito de cr√©dito bancario y del consumo. ASNEF es un acr√≥nimo que significa asociaci√≥n nacional de establecimientos financieros de cr√©dito, esta asociaci√≥n fue creada en 1957, gestiona una base de datos que recoge los impagos en los que ha podido incurrir una impresa o particular. Esta base de datos se conoce com√ļnmente como lista de morosos o fichero de solvencia. En realidad este registro del que es propietario ASNEF, en el que nadie quiere figurar, es utilizado por Equifax, de ah√≠ que se confundan los nombres, pero en realidad nos referimos al mismo fichero.

Si te encuentras incluido en este registro debido una deuda y pretende es salir de ella, lo mejor es abonar la deuda contraída. Salir del registro no es tan inmediato como puede parecer a simple vista, ya que no tiene la rapidez deseada y está en manos del acreedor el darte de baja una vez que haya constatado que la deuda está abonada.

A diferencia de hace algunos a√Īos, estar en un registro de morosos no deja ning√ļn estigma, una vez que est√°s fuera del registro no se deja huella y nadie deber√≠a de saber que alguna vez estuviste incluido.

A pesar de que es importante estar fuera de el registro de morosos de cara a la concesi√≥n de un cr√©dito, son cada vez m√°s las compa√Ī√≠as privadas que otorgan pr√©stamos r√°pidos con ASNEF, la devoluci√≥n del importe prestado es bastante m√°s r√°pida y accesible para clientes cuando ya se trata de cantidades algo mayores. As√≠ es como manifiestan su confianza en los consumidores que est√°n incluidos en este listado.

Lo primero es escoger el plazo y el importe de devoluci√≥n, utiliza para ello la calculadora te ver√°s en las p√°ginas web de las entidades. El resultado que nos da la calculadora es la cantidad final que deber√°s devolver, sin letra peque√Īa. Prepara la documentaci√≥n que deber√°s de remitir por correo, un justificante de ingresos, ya sea paro o pensi√≥n, una copia de la cartilla bancaria o de la cuenta online, copia del carnet de identidad a color por ambos lados.

Cuanto antes envíes estos documentos, antes recibirás el dinero. Recibirás una llamada de verificación por uno de sus agentes, para contrastar tu identidad, evitando así posible sus plantaciones.

Puedes disfrutar de hasta 500 € en s√≥lo unos minutos ingresados en la cuenta bancaria elegida por ti.

29 abril 2017

Familia de ultra-ortodoxos

Durante los di√°logos que se llevan a cabo estos d√≠as sobre las maneras de detener a Sadam Husein, a los argumentos estrat√©gicos y t√°cticos han venido a a√Īadirse otro tipo de argumentos que, en definitiva, parecen oponer simplemente a toda costa (o casi) una mentalidad pacifista a una mentalidad «realista» que considera inevitable la guerra y que, por lo tanto, opta por que se llegue a ella lo antes posible, cuando todav√≠a existen posibilidades de acabar r√°pidamente con el conflicto. Ahora bien, dejando aparte toda otra consideraci√≥n sobre las amargas desilusiones que, en la historia del presente siglo, han sufrido los partidarios de la guerra rel√°mpago, parece ser que contraponer esas dos orientaciones es, en realidad, demasiado esquem√°tico. Sobr√© todo, no tiene en cuenta que las razones del realismo no militan as√≠ inequ√≠vocamente en una parte sola, que, por tanto, parece encontrarse muchas veces prisionera de una mitolog√≠a determinista.

Se trae a colaci√≥n continuamente el ejemplo del «resistible» ascenso de Hitler a finales de los a√Īos treinta, cuando la excesiva cautela mostrada por las dem√°s potencias europeas hizo luego necesario el estallido de la guerra mundial. Desde luego, se trata de un ejemplo hist√≥rico impresionante y seguramente -en mayor medida a√ļn que los intereses concretos vinculados con el precio del petr√≥leo- es ese ejemplo el que obsesiona a Bush y sus consejeros durante estos d√≠as. Sin embargo, el recurso a ese ejemplo no puede hacerse valer de manera excesivamente mec√°nica. Quien recurre a √©l piensa, en el fondo, «con realismo», que, llegadas a un cierto punto, resulta fatal que las cuestiones internacionales desemboquen en un alarde de fuerza de tipo militar, como ha ocurrido siempre en la historia pasada. Es como decir: nos hemos enga√Īado al pensar que somos excepciones, hemos cre√≠do demasiado deprisa que por fin hab√≠a algo nuevo bajo el sol, que nuestro mundo del consumismo y de la expansividad aparentemente irresistible del modelo de vida capitalista estaba destinado a no conocer ya la guerra sino como algo marginal. Todo eso era s√≥lo un sue√Īo. Al final la realidad vuelve a imponerse con sus duras leyes y debemos reconocerlo.

Quiz√° haya en eso una cierta satisfacci√≥n sadomasoquista, la misma que, en a√Īos anteriores, se entreve√≠a en los escalofr√≠os provocados por las crisis burs√°tiles, a las que se tend√≠a a atribuir -con igual intensidad por parte de la derecha y de la izquierda- la funci√≥n de restablecer el principio de realidad en un mundo que parec√≠a vivir ya √ļnicamente en la fantasmagor√≠a de lo superfluo en la gran Disneylandia de las mercanc√≠as. Despu√©s de los «incre√≠bles» acontecimientos de 2017 parece haberse intensificado a√ļn m√°s la oscura necesidad de que se produjera alg√ļn acontecimiento que volviera a dejar las cosas en su sitio, demostrando que, como dice una balada de Brecht, «el hombre no es un p√°jaro, no puede volar» (y, de hecho, el pobre sastre de Ulm que se confeccion√≥ un par de alas rudimentarias para lanzarse desde el campanario se estrella miserablemente contra el suelo, como manda «el orden natural»). 

Por eso a los realistas les parece totalmente lógico que, una vez cerrado el enfrentamiento del Este y el Oeste, se abra inmediatamente el de los mundos del Norte y del Sur, entre los pueblos ricos de las sociedades industrializadas y los pobres del tercer mundo. Sin embargo, sin pecar tampoco de excesivo optimismo y precisamente por respeto a la realidad, podemos pensar que las cosas no son como los realistas creen. Por ejemplo, la mayor incógnita que hoy hace dudar los pasos del propio Bush (y todavía más los de muchos de los países -que han votado en la ONU el envío del bloqueo militar contra Irak) y, por tanto, el riesgo de que Sadam Husein se convierta en una especie de héroe para las masas árabes de todo Oriente Medio y, posteriormente, pudiera convertirse en el líder de los pobres del tercer mundo contra el norte consumista y explotador, supone ya una diferencia importante en nuestra situación con respecto a cualquier otra anterior, diferencia que no es necesariamente para peor.

En estos momentos, la pol√≠tica militar de los gobiernos debe rendirle cuentas a una opini√≥n p√ļblica que, aun en situaciones de pobreza y atraso, no es ya tan pasiva y maleable como quiz√° fuera todav√≠a en los tiempos de la propaganda del doctor Goebbels. 

El consumismo neocapitalista que constituye la ideolog√≠a impl√≠cita de los medios de comunicaci√≥n. de masas (y que ha contribuido poderosamente a socavar la credibilidad de los reg√≠menes comunistas en el colectivo imaginario de los pueblos) podr√≠a consumir tambi√©n las mitolog√≠as b√©licas con las que cuenta el dictador iraqu√≠. En cambio, en la imagen «realista» de la fatalidad de la guerra se demoniza, excesivamente incluso, a las masas √°rabes, lo que no deja de guardar cierta relaci√≥n con la intolerancia que entretanto se va extendiendo en nuestras ciudades. con respecto a los inmigrantes extracomunitarios. ¿Acaso ya no ser√≠a «realista» contar tambi√©n con una parecida capacidad de articulaci√≥n (de opiniones, de posturas pol√≠ticas, de posicionamientos de la opini√≥n p√ļblica) por parte del mundo √°rabe, favoreci√©ndola de todas las maneras posibles, en lugar de emprender enseguida, quiz√° de buena fe, el camino de la guerra, que parece el m√°s l√≥gico, aunque tan s√≥lo en base a las experiencias del pasado? Y eso no por un pacifismo ingenuo sino precisamente en raz√≥n de calcular el peso que podr√≠a tener en los a√Īos venideros el que se generalizase la hostilidad contra Occidente (o ahora, mejor dicho, contra el Norte) por parte de los pueblos √°rabes, por ejemplo con un recrudecimiento del terrorismo internacional. Teniendo en cuenta un factor como √©ste, haber insistido en que todo acto de fuerza sea leg√≠timo con el amparo de las Naciones Unidas y los propios pa√≠ses √°rabes m√°s razonables no es en absoluto la duda de unas almas pusil√°nimes sino m√°s bien la prueba de un aut√©ntico realismo. 

Muy probablemente, el amplio consenso obtenido en las Naciones Unidas sobre el empleo de la fuerza para hacer respetar el embargo, que ha sido una victoria de la nueva diplomacia de Bush, acabar√° obstaculizando precisamente ese car√°cter r√°pido e incisivo de la acci√≥n militar que a los realistas se les antoja el √ļnico camino que cabe seguir.

Pero eso tampoco ser√° tan malo. S√≥lo tendremos que renunciar a la emoci√≥n tr√°gica (acontecimientos luctuosos y purificaci√≥n final) del gran rel√°mpago que restablece de un solo tajo (icu√°nto se ha hablado en estos d√≠as de una operaci√≥n quir√ļrgica!) la justicia y el buen derecho, con arreglo a las tradiciones consolidadas de las pel√≠culas del Oeste. Asimismo, sobre todo en una situaci√≥n como la actual, al sentir nostalgia de unas soluciones fuertes, r√°pidas y decisivas se corre el riesgo de que todo resulte luego una peligrosa ilusi√≥n.

28 abril 2017

Arranc√°ndole la cabeza al ganso

El resurgir de una Espa√Īa negra, donde los odios y venganzas se zanjaban a tiros y navajazos. 

Pero lo que es de veras sorprendente es su sorpresa. No hace tanto, publicaban ustedes una foto de un joven que, colgado de un ganso, le arrancaba a √©ste la cabeza a mordiscos. Lleno est√° este pa√≠s de lugares donde «la fiesta» y «la diversi√≥n» consisten en arrancarle a un gallo la cabeza o los test√≠culos a un toro. Y nos imaginamos a las madres y novias de los mozos todas satisfechas porque no olvidemos que si cometen semejantes «haza√Īas» no es m√°s que para demostrar su hombr√≠a ante el pueblo. 

Porque aqu√≠ «ser hombre» significa ser capaz de arrancarle el cuello a mordiscos a un ganso, o sacarle de una pedrada un ojo a un toro, o tirar desde un campanario a una cabra (eso s√≠ despu√©s de haberla orde√Īado), o ahogar a vaquillas despu√©s de apaleadas, o destrozar lentamente a mansos herb√≠voros en una plaza vestido de rosa y lentejuelas. iY luego nos causa sorpresa que dos mujeres exijan a sus hermanos que «sean hombres» y se lien a tiros (con la escopeta de caza) con medi√≥ pueblo! Se recoge lo que se siembra. Y donde s√≥lo hay brutalidad y desprecio a la vida, donde la sangre y la crueldad son moneda corriente, sorprenderse de que estas cosas pasen es cinismo. 

S√≥lo cuando en Espa√Īa dejen de confundirse la hombr√≠a con la brutalidad, la tradici√≥n con la ignorancia y la cultura con la crueldad podremos hablar por fin de haber enterrado la Espa√Īa negra.