21 octubre 2012

Mijail Gorbachov es un incomprendido

El líder soviético Mijail Gorbachov ha culpado a las disensiones entre los altos dirigentes de la URSS del retraso en la resolución de la grave crisis económica del país. Según Gorbachov, las divisiones existentes en el seno del partido están impidiendo la adopción de las urgentes medidas necesarias para sacar adelante la destrozada economía soviética. El diario Pravda, principal órgano de prensa del Partido Comunista de la URSS (PCUS), publicó ayer estas declaraciones. Gorbachov, quien inició ayer una visita de tres días a Finlandia, se entrevistó el lunes con trabajadores de este rotativo. La entrevista con la redacción del Pravda se celebró con ocasión del cambio efectuado al frente de la dirección del diario, en la que Víctor Afanasiev, ligado al ala ortodoxa dura del partido, fue sustituido por Ivan Frolov, hasta ahora asesor de Gorbachov y considerado un hombre de centro.

En su intervención ante los periodistas, Gorbachov se refirió a las luchas internas que se libran en la actualidad sobre decisiones que afectan a asuntos claves de la reforma económica. «Surgen una serie de incomprensiones que impiden encontrar un enfoque común a la hora de analizar medidas inaplazables para sanear las finanzas y preparar el plan del próximo año.» Gorbachov considera que esto ocurre porque el punto de partida en estas discusiones es diferente, ya que «junto a la concepción de la "perestroika" como la política de renovación del socialismo se alzan también otras voces que nos invitan a volver a otras épocas de nuestra historia». Sobre esta cuestión, el líder soviético volvió a inclinarse por la moderación, al advertir que «se puede caer en serias equivocaciones y en la elaboración de concepciones teóricas que pueden reportamos cosechas equivocadas». El máximo dirigente soviético pidió a la prensa que no confunda a al gente, y que ayude a buscar «soluciones correctas». En su intervención ante los trabajadores, Gorbachov fijó por primera vez un plazo de dieciocho meses para eliminar los problemas socioeconómicos de la URSS.

El líder soviético reafirmó una vez más su línea centrista al recalcar que hay sectores radicales, tanto de izquierda como de derecha interesados en desestabilizar la situación. Gorbachov acusó a ambos sectores de «intentar introducir el desorden en nuestra sociedad y sembrar la desconfianza en nuestras labores y en nuestros planes». Aunque el máximo dirigente soviético no explicó qué medidas concretas piensa adoptar para sanear la economía y acabar con la crisis, volvió a advertir sobre la posibilidad de tener que adoptar «medidas impopulares». Desde comienzos del pasado septiembre, cuando Gorbachov se refirió por primera vez a esa eventualidad, la población espera alguna decisión en tal sentido, como una congelación de los salarios o una subida de los precios. El líder soviético parece que ya se ha dado cuenta de lo cerca de la catástrofe que está la economía soviética. La escasez son ahora tan grandes en la URSS, que los ciudadanos están recordando la dura época de Breznev como período de abundancia.

Junto a la crisis económica, Gorbachov se enfrenta a una crisis política que se desató el pasado lunes con el anuncio, por parte de los mineros de la cuenca de Vorkuta, de la primera huelga política del país. Las autoridades locales y la administración de las minas de la cuenca de Vorkuta (norte de los Urales, más allá del círculo polar) presionaban ayer al comité de huelga para que desconvocase el paro anunciado para la noche de ayer. El portavoz del comité de huelga, Valery Koriaguin, afirmó que después de que los mineros decidieran secundar la huelga política convocada para hoy, en votación secreta hecha por turnos, las autoridades locales y las de la mina comenzaron una campaña de presiones y amenazas. El fiscal de Vorkuta, al que el citado portavoz citó sólo por su apellido, Maasarov, intervino en la emisora de radio local para advertir a los mineros que si llevan a cabo la huelga se adoptarán «medidas severas».

El paro fue convocado para suprimir el artículo seis de la Constitución, que establece el papel dirigente del PCUS, y para conseguir la celebración de elecciones directas por sufragio universal para todos los escaños y cargos del Parlamento. Cientos de personas se congregaron a primera hora de ayer en las inmediaciones del Kremlin para intentar formar una cadena humana en torno al centro del poder soviético y entregar una declaración en favor de elecciones generales directas. La concentración fue convocada por el Frente Popular de Rusia.

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