29 marzo 2010

Piratas informáticos

La imagen de Abadía Digital

Pirata informático es aquél que roba información/recursos o hace uso de ella de manera ilegal. También son quienes adoptan por negocio la reproducción, apropiación o acaparación y distribución, con fines lucrativos, y a gran escala, de distintos medios y contenidos (software, vídeos, música) generalmente haciendo uso de un ordenador.
Lamentablemente se ha popularizado en los medios (sobre todo en España) el uso de este término en vez del más apropiado hacker. Aunque poco tienen que ver entre sí. Siendo la piratería una práctica que requiere un mínimo o nulo conocimiento informático.
Hacker : Gente apasionada por la seguridad informática. Esto concierne principalmente a entradas remotas no autorizadas por medio de redes de comunicación como Internet. Pero también incluye a aquellos que depuran y arreglan errores en los sistemas.
En muchas ocasiones nos hemos preguntado como puede ser que el estreno de una película a nivel mundial, pueda ser vista en ocasiones a las pocas horas en internet.
La explicación viene en el periódico El País.

Las manos que mueven las descargas.
Grabación de películas y audios en los cines. Carreras para ser el primero en colgarlas en la red. Páginas con importantes ingresos generadas con talento ajeno. Así funcionan las webs de la discordia.
Rafael M. siempre fue un crack de la informática. Es un autodidacta puro. Fueron noches y noches las que pasó en sus años mozos desbrozando manuales de electrónica. Llegaba de trabajar todo el día en el bar y se ponía a estudiar los chips de las consolas de videojuegos. No tardó mucho en sacarse “unas pelillas” con su destreza, poniendo chips en consolas de la gente: “Con ello, la gente ya podía usar los juegos piratas”…
… Rafael M. cada vez que va al cine en Alicante, tiene a los vigilantes pendientes de él, temen que acuda a grabar la película. Dos veces le han registrado en estos cines, dos veces llevaba una cámara de vídeo, pero sin batería. Ya ha sido detenido en dos ocasiones tras ser registrada su casa; en la última ocasión, en diciembre de 2009, tuvo que pagar una fianza de 4.000 euros para abandonar el calabozo. “¿Se me ha pillado grabando en el cine?”, pregunta Rafael. “No. ¿Por qué? Porque no lo hago. Además, hoy las películas se pueden grabar hasta con un móvil”

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